Blog turístico de Asturias
8 lugares únicos para visitar en el entorno de los Picos de Europa
12 abr

Toda Asturias es un interminable manantial de inspiración. Hasta tal punto que los rincones que te embelesan se multiplican por cientos, y ninguno se parece al otro, salvo en las ganas que te produce de volver y volver una y otra vez. Son rincones históricos, en la costa o en la montaña; rincones de aldea; rincones de costa; los hay más espirituales, y otros más terrenales, pero todos tienen en común la magia del paisaje y la huella del paisanaje.

 

 

Aquí te mostramos 8 lugares únicos para visitar en el oriente de Asturias.

La trinchera que nunca se usó. La Isla. Concejo de Colunga

Playa de la Isla

Entre esas rutas que ofrecen tanta belleza paisajista que abruma, está la de los Misterios del Mar en el concejo de Colunga. Concretamente en el tramo que va desde La Isla hasta el pueblo de Huerres, con unas vistas espectaculares de toda la costa, los acantilados y las playas, además de compartir pradería con el ganado que por allí pasta en temporada, se encuentran los restos de unas trincheras levantadas durante la Guerra Civil que, curiosamente, nunca llegaron a ser utilizadas. Los expertos señalan que su singularidad radica en que fueron excavadas en disposición de erizo o radial, algo que fue poco común en Asturias. En cuanto a los fosos, en forma de “T” eran conocidos como “pozos de tiradores”. Estas trincheras del bando republicano se construyeron para proteger el aeródromo de Sales. Allí hay todo tipo de información sobre los que sin duda son unos restos de la historia que salen al paso del viajero en un enclave peculiar.

La “gran panera” de Pen. Pueblo de Pen. Concejo de Amieva

Panerona en Pen

Hórreos y paneras son, entre otras, dos construcciones emblemáticas de Asturias, levantadas en los pueblos para almacenar los productos del campo. Su historia, su construcción y su valor etnográfico es indudable. Entre algunas de estas construcciones más grandes se encuentra la “Panerona” de Pen, un pueblo precioso del concejo de Amieva y que cuenta con unos 14 pegollos que la sustentan. Eso sí, destacar que aunque esta construcción llame la atención, lo que merece la pena, sin duda, es el pueblo entero y la carretera que hasta él conduce. Muy próximos a Pen están otros dos pueblos a visitar, Cirieño y Villaverde. Pen está en medio de un paisaje que quita la respiración. Se mire donde se mire, la montaña, los valles, la nieve, el cielo, se adueñan del viajero de forma inmediata. Además de la “Panerona” existen en Pen otros edificios de interés como la casa Peri, una torre bajomedieval defensiva del siglo XIV, o la casa Fondón, en una de cuyas esquinas hay un reloj de sol octogonal tallado en piedra caliza. Pen es también el punto de llegada de la famosa ruta del Beyu Pen. El pueblo cuenta, entre otros encantos, con un remozado bar-tienda.

Asomarse a Asturias desde Següenco. Concejo de Cangas de Onís

Vista panorámica desde el mirador de Següenco

Entre los muchos atractivos turísticos del concejo de Cangas de Onís está el mirador del pueblo de Següenco. A menos de dos kilómetros de esta preciosa aldea se inicia el camino que lleva hasta el mirador y que se disfruta enseñando al caminante, a uno y otro lado, los claros de los pastos en la montaña, con los animales buscando su alimento, además de pequeñas cabañas dispersas aquí y allá en medio de una montaña abrumadora que rodea al viajero en medio de un horizonte abierto. Arriba, finalmente y tras dejar atrás unas antenas de telecomunicación, el mirador regala al viajero, si el tiempo es claro y despejado, una panorámica espectacular de una Asturias variada y sorprendente. Entre otros lugares desde allí se ven, por ejemplo, los lagos de Covadonga y buena parte de los Picos de Europa, además de un importante número de collaos, montes, valles, bosques, pueblos y hasta el propio mar Cantábrico, todo ello bien señalizado.

La singular playa de San Martín. Celorio. Concejo de Llanes

Playa de San Martín

Entre lo mucho que ofrece Llanes al viajero está una no muy conocida playa, teniendo en cuenta otras del concejo, a la que se accede a través de un agradable paseo entre Celorio y Poo, y que forma parte de la senda costera GR E-9, dentro del tramo “Llanes-Playa de Las Cámaras”. Se trata de la playa de San Martín, toda una joya para el alma. Paz y sosiego natural es lo que se percibe en este lugar, paso de los peregrinos que van a Santiago por la costa, y donde se encuentran las ruinas de la ermita románica de San Martín, actualmente protegidas, a las que no se puede acceder por el estado en que se encuentran. Sin embargo ello no es cortapisa para poder contemplar el mar dentro de ese maravilloso arco pétreo donde el tiempo y el espacio se vuelven infinitos. En marea baja y con buen tiempo se puede acceder al arenal de San Martín, playa cubierta completamente en marea alta, y luego continuar por la arena, dando un agradable paseo hasta otros arenales cercanos.

El nacimiento del río Cabra. Valle Oscuru. La Borbolla. Concejo de Llanes

Río Cabra

Para los que creen que Llanes es sólo playas, que tiene un montón, recordarles que su interior también guarda sorpresas paisajísiticas a los buscadores de rincones con nombre y apellido propio, como es el caso del nacimiento del río Cabra en el “Valle Oscuru”.  Desde el pueblo de La Borbolla y a lo largo de tres hermosos kilómetros y enmarcada dentro de otra más larga, “la de los colores” de unos 13 kilómetros, sale esta ruta que lleva a un bosque singular, habitado a buen seguro por esos seres mitológicos que se esconden al sentir nuestros pasos, y donde el río, un restaurado molino y otros dos en peores condiciones, acompañan nuestro camino invitando a detener el paso para refrescarse o bien, sencillamente, disfrutar de la visión de, entre otros árboles, alisos y castaños. Justo antes de cruzar el puente de piedra, hay un panel informativo que recuerda al visitante, entre otras cosas, que el río Cabra, que en gran parte de su curso separa los concejos de Llanes y Ribadedeva, fue desde antiguo uno de los “ejes vertebradores de la cultura en el Valle Oscuru”. Un lugar singular, auténtico, sosegado y mágico.

El hermoso puente de piedra. Tielve. Concejo de Cabrales

Tielve

Camino del pueblo de Tielve, por carreteras que introducen al viajero en ese concejo de Cabrales donde la montaña se exhibe sin pudor ante quien la mira desde todos sus ángulos, existe un rincón especial que, al descubrirlo, hace que se detenga el coche y que se camine, se sienta, se pasee por él y, por supuesto, se fotografíe. Siempre cambiante con cada época del año, tanto por el río Duje como por la vegetación que le rodea, el puente Saleras y el edificio de la vieja central eléctrica, conocida como la del tío Frutos, y que en su día suministraba la electricidad aTielve, se apoderan de inmediato de la atención del turista. El puente, de época bajomedieval, es una joya arquitectónica de este lugar cabraliego como también la vieja central que, a su vez y en la parte baja, tenía también un molino harinero. Un poco más abajo del río se encuentra otro molino, el molín d’ Ignaciu. Al otro lado del puente se continúa en dirección a Peña Maín y a las invernales de Calmor y de Vierru. Ha sido declarado conjunto etnográfico de interés.

Tras las huellas de los monjes. Pimiango. Ribadedeva

Monasterio de Tina

Pimiango, en el concejo de Ribadedeva, era conocido antaño por ser el pueblo de los zapateros, dada la gran cantidad de grandes profesionales de este oficio que ya había y del que no queda rastro. También es punto de partida de una ruta mágica y tranquila donde, tras descubrir en el campo la hermosa iglesia de San Emeterio, y sabiendo también que allí mismo se encuentra la cueva de El Pindal, introduce por una sencilla senda al viajero en dirección a las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María deTina. Se atraviesa un bosque mayormente de encinas y, en un tramo del camino y si ha llovido mucho, se ve una pequeña cascada cayendo hacia el mar. Tras una bajada y una subida del camino, se llega hasta este lugar que transmite serenidad, belleza y sosiego. A la entrada del monasterio hay un panel informativo sobre su año de construcción y su historia. Eso sí, parece ser que durante las excavaciones que hubo allí en los años ochenta se constató que el interior del templo era un auténtico camposanto. Alrededor de la iglesia están también las ruinas de dos edificios y, más al fondo, los acantilados y el mar. Dicen que era el primer lugar de parada de los peregrinos que, entrando en Asturias por la costa, iban hacia Santiago.

Un lugar de paz en la montaña. Alles. Concejo de Peñamellera Alta

San Pedro de Plecín

Otro de los lugares donde, al llegar, se perciben sensaciones que emocionan,  es donde se encuentran los restos de la iglesia románica de San Pedro de Plecín, una de las joyas arquitectónicas del concejo de Peñamellera Alta y que distan unos 500 metros de su preciosa e indiana capital, Alles. Allí se mezcla la sorpresa de encontrarse con toda la historia en piedra de esta iglesia, con la satisfacción que se siente descubriendo su maravilloso entorno natural, desde donde se pueden observar algunas de las cumbres más altas de los Picos de Europa. Los historiadores afirman que la iglesia se levantó, probablemente, sobre un antiguo lugar de culto precristiano y se erigió en el último cuarto del siglo XII sobre una capilla prerrománica de planta rectangular. Hace unos años se hicieron obras para consolidar lo que quedaba de la iglesia, limpiando el entorno y señalizando el lugar para llegar sin problemas. Si hay lugares en Asturias de los que uno puede enamorarse, este es uno de ellos.

Y esta año, además, el oriente de Asturias celebra un triple aniversario muy especial con decenas de actividades... ¡No te pierdas Covadonga 2018!

 

Si te ha gustado este post ¡Compártelo en tu perfil de Facebook!

 

Texto: Ana Paz Paredes (periodista y escritora)
                    
 

Siguiente
Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.