Blog turístico de Asturias
Avilés, tu mejor descubrimiento
24 ago

Avilés es un gran descubrimiento, tanto como lo fueron las gestas de uno de sus más venerados ilustres, D. Pedro Menéndez de Avilés, fundador de San Agustín de la Florida – la ciudad de origen europeo más antigua de Estados Unidos -, y cuyos logros convertirían para siempre a esta sorprendente y camaleónica ciudad en la Villa del Adelantado.

Camaleónica porque tiene muchos rostros, y muda su aspecto a cada paso, y en cada mirada afloran reminiscencias de sus Edades, que conviven en armónica presencia, desde la más remota antigüedad hasta un cosmopolita y prometedor presente.

 

Avilés nos transporta de espacio en espacio y de Edad en Edad sin esfuerzo, sin estridencias, con sumo gusto y con apacible hospitalidad. Nos transporta a los sueños de profundidades abisales en su Cañón - el valle submarino más profundo del planeta -, a castillos como el de Gauzón, en el vecino Castrillón, donde está el origen y defensa de una identidad, a mágicas leyendas que saben a verdad como la de la isla de San Balandrán.

Mar Cantábrico en las inmediaciones de Avilés

Nos empuja al océano sin miedo, como lo hicieron sus destacados marinos, nos camela con su amor por las artes escénicas y plásticas, nos hace recorrer toda Europa y América en un solo paseo, y nos trae a la vista la memoria del acero y del carbón, la memoria inmaterial de la materia, que se gesta en sus tecnológicas entrañas que no cesan de parir inventos para mejorar la Humanidad.

Y en el medio de todo se tiñe de blanco y ondulado diseño, poniendo a flote el último empeño europeo del más prolífico y longevo arquitecto latino, Oscar Niemeyer.

¿Y qué me decís de su Ría? Grande y poderosa, esta lengua de agua y arena nos cuenta en sus destellos, en sus luces y sombras, toda una vida de esfuerzos marineros, de rula sin cesar, de metalurgia extrema, de amor por el deporte, de expediciones americanas.

San Juan de Nieva, en la Ría de Avilés

¿Y de sus calles? Si las piedras hablaran… hablarían muy bien de Avilés. De su ambiente, de su gente.

Calle San Francisco

Avilés es una gran factoría de sueños y emociones, que saltan al cielo y a la tierra, en forma de agua y fuego, de arte y pensamiento, de vida cotidiana, de alegría asturiana.

Vista panorámica de Avilés desde la Ermita de La Luz
 

Entre cañones, castillos y leyendas

 

Avilés es mucho más que una ciudad con ría. Es una ciudad ribereña y costera en cuerpo y alma. En realidad, sus ocho kilómetros de ría le dibujan un paisaje variopinto y muy rico. Un paisaje de pantalanes deportivos, de muelles industriales, de rula, de playas idílicas como San Baladrán, de pueblos de cuento como San Juan de Nieva y su faro, que parecen sacados de una pintura de Edward Hopper…

Faro de Avilés

Y cuando después de navegar lentamente atravesamos su bocana y marcamos rumbo oceánico, intuimos en la profundidad marina, rumbo oeste a unas siete millas, el Cañón de Avilés, el valle submarino más profundo de la tierra.

Escuchar a los marinos las historias de las especies de las profundidades abisales, entre ellas el aún enigmático kraken o calamar gigante, resulta cuando menos fascinante. Tantas especies aún inexploradas… ¡Dios mío, cuánto misterio por descubrir!

Misterio allende el mar, y misterio en tierra, en el inmenso promontorio que antaño fue una especie de islote como lo es hoy el Mont Saint Michel, y donde se alzó en plena Edad Media el Castillo de Gauzón - ahora en plena fase de excavación y reconstrucción -. La más emblemática de las fortalezas de la monarquía asturiana desde la que se dominaba la línea de la costa y la ría avilesina, y donde se dice que fue recubierta de piedras preciosas la Cruz de la Victoria.

Castillo de Gauzón en Castrillón

Además, para colmar el halo de misterio que subyace en el entorno avilesino, ahí está la leyenda con visos de certeza de la isla de San Balandrán, que se supone que existió en el maremágnum de arenales y marismas de aquella idílica ría de los tiempos del Medievo. Estuvo probablemente cerca de lo que hoy es la playa de San Balandrán, y cuentan que allí hubo un asentamiento monacal, y que durante mucho tiempo, con el vaivén de las mareas, afloraba como una visión casi espectral el campanario de una iglesia…

Playa de San Balandrán

¡El Avilés misterioso te resulta fascinante y sorprendente!
 

Adelantada en la conquista del Océano

 

De tan rica historia antigua y medieval, no podía surgir sino un Avilés brillante en el Renacimiento, el Avilés de D. Pedro Menéndez, una de las grandes figuras en el imperio español de Carlos V y Felipe II, y que sería determinante en la vinculación asturiana y avilesina con Cuba y la Florida.

Estatua de Pedro Menéndez de Avilés en el Parque del Muelle

Avilés conserva hoy vivos esos vínculos transoceánicos, muy patentes en la ciudad, no solo en sus monumentos o símbolos, sino en la vocación a la navegación y a la investigación de sus habitantes, que se respira cuando das una vuelta.

Es gratificante seguir la huella en Avilés de este marino con increíble historia en vida y también tras su muerte. Es muy recomendable que te acerques al conocido como Parque del Muelle a contemplar su monumento. Allí te encontrarás una atmósfera de corte romántico, como la de un boulevard parisino, y tras esta emotiva visita puedes rematar en la iglesia de los Padres Franciscanos, en pleno corazón del casco histórico de Avilés, donde reposan sus restos.

Igelsia de los Padres Franciscanos donde reposa Pedro Menéndez de Avilés

¡No tardarás en comprender por qué Avilés es conocida como Villa del Adelantado, y es realmente una adelantada en la conquista del Océano!

 Una ciudad con hechizo

 

No cabe duda a estas alturas de nuestra visita que Avilés es una ciudad con hechizo, que encandila, que seduce así casi sin darte cuenta… Y resulta que, ¡Oh casualidades de la vida!, hablando de hechizos, el gran pintor de cámara de Carlos II el hechizado, el último monarca de los Austrias en España, era probablemente de Avilés.

El gran Juan Carreño de Miranda, retratista insigne y de marcada personalidad, vinculó para siempre Avilés con el arte Barroco, aunque se marchó de muy niño a Madrid y mantuvo escaso contacto con su tierra natal.

Reproducción escultórica de La Monstrua

Sin embargo su tierra nunca le olvidó, y Avilés se siente muy unida al pintor y su arte. Así que otro de los recorridos por el Avilés histórico es rastrear la presencia de Juan Carreño de Miranda, que como no podía ser de otra forma es muy artística: una reproducción escultórica de La monstrua; un mural con una cita personal y reproducciones de sus figuras, o una preciosa escultura en metal, donde aparece sentado, pensativo y con noble gesto mirando al Palacio de Camposagrado, que de nuevo por esas casualidades de la vida es la sede de la Escuela de Arte…

Estatua de Juan Carreño de Miranda frente al Palacio de Camposagrado

¡Está claro que Avilés te hechizará!

 

La prolongada sombra del Marqués de Ferrera en un casco histórico inigualable

 

¡Oh sorpresa! Estando en la plaza del Palacio de Camposagrado admirando este palacio y la dulce pose de Carreño de Miranda, nos damos cuenta que justo enfrentado o enfrente, atravesando la Calle de la Fruta, está otro palacio que también hace historia en Avilés: el de Ferrera.

Vistas desde el Palacio de Ferrera

¡Qué sana envidia nos da el Marqués de Ferrera!... En su poderío y su buen gusto está el origen de uno de los mejores exponentes del Barroco en Asturias, y de unos jardines que te dejan boquiabierto, y que son una impresionante mancha verde en medio de la ciudad.

El Palacio de Ferrera es un claro exponente de la riqueza arquitectónica e histórica del Casco antiguo de esta ciudad que conserva viva la impronta que la hace única...

Jardines de Ferrera

El Palacio de Ferrera está convertido hoy en un hotel de cinco estrellas que ha sido rebautizado como Palacio de Avilés, y que ha sabido conservar buena parte de los elementos originales del inmueble original. Es muy recomendable visitar la sala de exposiciones del palacio donde te encontrarás una impresionante escalera de caracol en madera policromada y gobernada por un antiguo mástil de velero, que parece sacado de una de las flotas capitaneadas por el Adelantado de la Florida… Si tienes la inquietud de recorrer la escalera, darás a una maravillosa terraza con vistas panorámicas sobre todo Avilés, el antiguo en primer plano, y las demás Edades de la villa, que se van yuxtaponiendo ante tus ojos tal como fueron surgiendo.

Escalera del Palacio de Ferrera que da acceso a la terraza

 

En ese momento no solo viajarás simultáneamente en el espacio y en el tiempo, sino que podrás sentirte como el auténtico Marqués de Ferrera, que desde allí contemplaba la ría, su ría y sus barcos…

Vistas del Casco Histórico desde la terraza del Palacio de Ferrera

¡Sin duda te sumergirás en el estilo de vida del Barroco!
 

Roma y Atenas se funden en Avilés

 

Que Avilés es un clásico, es un hecho más que probado. Que es una de las ciudades del norte de España con mayor tradición artística también. En Avilés el arte es el pan nuestro de cada día… Música, teatro, literatura, pintura, diseño, etc. A Avilés el arte le corre por las venas y eso se nota para bien.

Calle Bances Candamo en el casco histórico de Avilés

La ciudad es conocida desde hace muchas décadas como la Atenas del norte, sobre todo merced a la eclosión artística que significó la inauguración del Teatro Palacio Valdés a principios del siglo XX, y al impulso que los indianos de origen avilesino le dieron a la cultura en la ciudad.

Como buen clásico o buena clásica, no podía recrear Atenas y faltar Roma. Y es que Avilés, como la Ciudad Eterna, está rodeada de colinas… Esta singular orografía hace que desde San Cristóbal, Miranda o La Luz existan preciosas vistas panorámicas de la ciudad y alrededores, de la ría y de la costa, y hace posible también que Avilés tenga un Camino de Santiago colgado literalmente de la rasa litoral…

Vistas de las colinas que rodean Avilés desde la Ría

¡Atenas, Roma, el Camino de Santiago con sus peregrinos llegando por mar, cuántas románticas historias te reserva Avilés!

 

Avilés, como La Habana, una ciudad con bocana

 

La vocación de ultramar late en la atmósfera de Avilés. Rincones, plazas, monumentos, edificios, personajes, y tantas referencias que nos transportan en un solo paso al otro lado del atlántico, y concretamente a una ciudad tan portuaria, marinera, dulce y risueña como La Habana.

El busto de José Martí, con plaza propia de aire totalmente habanero; el Centro Asturiano de La Habana; historias indianas; personajes como los hermanos Orbón, tan vinculados a la isla caribeña… El aire se vuelve híbrido, mitad astur, mitad caribeño, y es que hasta la bocana del puerto de Avilés nos recuerda a La Habana, también con su bocana… ¡Es como un sueño que une las dos orillas de un mar inmenso!

Bocana de la Ría de Avilés

Memoria del acero

 

Evidentemente no fue casualidad que en pleno siglo XX Avilés se convirtiera en una de las capitales mundiales de la siderurgia integral. Su orografía, sus recursos naturales, sus posibilidades de crecimiento, el fuerte sentido innovador y el espíritu de exploración constante que animó la historia de la ciudad… En realidad todo parecía pensado para que una revolución tecnológica y del conocimiento tuviese como protagonista a Avilés, y así fue. Y así es. Y con proyección de futuro porque la nueva Manzana del Acero se convertirá sin duda en la capital europea de la I+D siderúrgica, y en un espacio de innovación en nuevos materiales único en el mundo…

La memoria del acero está viva en Avilés también a cada paso, y la escultura de Benjamín Menéndez que se alza en el paseo de la ría es una metáfora certera de la historia y la vida de la ciudad: No es casualidad que se llame “Avilés” y sea de acero…

Vista del Puerto Deportivo con la simbólica escultura llamada "Avilés"

Un “skyline” de diseño firmado por Oscar Niemeyer

 

La línea del cielo en Avilés se dibuja desde hace un lustro con los trazos amables y curvos de Oscar Niemeyer. El Centro diseñado por el arquitecto brasileño aparece como una colina más entre las que protegen la ciudad. Una colina blanca con el fondo de verde y fuego del paisaje y la acería, y reflejándose dulcemente en la ría, como un gigante que levita sobre las aguas…

El Centro Niemeyer pone una nota de vanguardia cultural y artística en la vida de una ciudad llena de dinamismo, con vocación constante de innovación y de sorprender a propios y foráneos. En defintiva, el Niemeyer, con su nutrida programación durante todo el año, ha colocado Avilés en el ranking de las ciudades europeas con un punto permanente de actualidad y novedades, que por supuesto la hace muy atractiva.

El Centro Niemeyer visto desde la Ría de Avilés

¡En este siglo XXI Avilés luce un “skyline” de diseño con firma de autor: la de Oscar Niemeyer!

 

¡Descubre Avilés y compártelo con tus amigos en Facebook!

Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.