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El Valle de Angón, el corazón verde de los Picos de Europa
12 may

Todos los que lo han visto y surcado dicen que es un lugar diez, como mágico, como esculpido por los dioses. El mítico y siempre admirado Valle de Angón acoge en su poderoso seno las aguas cristalinas y sagradas del río Dobra, y se postra ante la mole caliza del macizo occidental de los Picos de Europa, convirtiéndose así en uno de sus verdes corazones.

 

 

Praderías en Angón

El Valle de Angón, en Amieva, parece una composición pictórica: escarpadas aristas e inmensos muros calizos que relucen con el sol y van mudando su tonalidad según la hora del día, verdor sin límite en las praderías, ganado que da verdaderos conciertos con sus “lloqueros” (esquilas), cabañas que parecen sacadas de un cuento, y como telón de fondo el rumor constante de las aguas del Dobra.

Vista panorámica del Valle de Angón

Siendo así, no es de extrañar que el mismísimo Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa, a cuyo empeño se debe la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga – hoy de los Picos de Europa -, se enamorara tan apasionadamente de esta tierra caliza casi bañada por las espumas oceánicas, y quisiera descansar eternamente en el Mirador de Ordiales, estando así asomado para siempre al Valle de Angón, un espacio natural de belleza sin límite.

Valle de Angón en Amieva

La Portilla de Angón, un punto de partida ideal

 

La Portilla de Angón es el punto perfecto para iniciar la Ruta por este valle siempre sorprendente. En tu recorrido te irán asaltando majadas y montañas, centrales hidráulicas y presas, y siempre a tu lado una brillante y transparente serpentina llamada Dobra. 

Estampa primaveral en el Valle de Angón

La portilla de Angón es un lugar espléndido y tranquilo, donde puedes parar a tomar un refrigerio y donde tienes incluso un banco para descansar, así como paneles que te explican la ruta que te llevará desde allí a la presa de la Jocica. Además desde la propia portilla parte la Senda del Arcediano, que irás viendo constantemente al costado derecho en tu periplo por el Valle de Angón.

Valle de Angón y Picos de Europa

El Restañu, un artilugio humano en medio de la montaña

 

Después de caminar un buen trecho de moderado desnivel llegas a una central hidráulica en medio de la montaña. Es la que se conoce como El Restañu, y allí entre el sonido de las turbinas que mueven las aguas del Dobra, tendrás tiempo de hacer otra parada…

Mirador de Ordiales visto desde El Restañu

Una parada llena de duende pues desde El Restañu avistarás con total nitidez el Mirador de Ordiales, que es el gran balcón del macizo occidental de Picos de Europa al Valle de Angón. Con esta belleza de paisaje no es de extrañar que miles de montañeros digan que la panorámica desde el Mirador de Ordiales es una de las vistas más espectaculares que te reservan los Picos de Europa.

 

Majadas para soñar: Ceremal y Bellanzo

Majada de Ceremal

Tras la parada en El Restañu seguirás por la pista, dejándote seducir por el paisaje. Pronto encontrarás una vaguada donde se asoma el cristalino Dobra con sus cascadas, y al fondo avistarás la cumbre del imponente Cantu Cabroneru, y también adivinarás la silueta de la senda del Arcediano, que transcurre en paralelo a tus pasos, pero en las alturas.

Río dobra con el Canto Cabronero al fondo

Un poco más adelante, tendrás ante tus ojos una gran sorpresa: De pronto la senda se para ante un remanso del Dobra, con un antiguo puente sobre sus aguas; el río reluce como un inmenso cristal verdoso con los rayos del sol, y podrás ver con detalle el lecho fluvial con sus regodones esculpidos como verdaderas obras de arte; completa el idílico cuadro un puente, con mucho uso y desgaste por el paso del tiempo, que probablemente se te antojará un rincón propicio para la aparición de una “xana” o de un “busgosu”, y por supuesto si la temperatura ambiente acompaña, sentirás irrefrenables deseos de darte un baño…

Río Dodra en el entorno de la majada de Ceremal

A pocos metros de tan delicioso hallazgo, tendrás otro no menos interesante: la majada de Ceremal, sencillamente impresionante, como de película. La composición de la escena lo tiene todo: cabaña, ganado, extensa pradería y bajada al río, que muestra todo su poder de seducción.

Río Dobra en las proximidades de la majada de Ceremal

Viendo Ceremal no es de extrañar que las majadas hayan sido desde siempre el mejor refugio de pastores y ganado, y que hayan sido y sean el sueño de senderistas y montañeros para hacer un alto en el camino y relajarse.

Majada de Bellanzo

Y así entre paisajes diversos, moles de caliza, bosques, cascadas y majadas, irá transcurriendo tu periplo hasta la Jocica. En la majada de Bellanzo, quedarás prendado nuevamente y será bienvenida una pausa para descansar y disfrutar de lo apacible del lugar y del momento…  Con suerte avistarás caballos paciendo a su aire y allá más al fondo las cabañas, como detenidas en el tiempo y en el espacio.

Vista panorámica de la majada de Bellanzo en el Valle de Angón

La Jocica, el gran salto del Dobra

 

Poco a poco avanzas en la recta final hacia tu destino en esta jornada: el gran salto del Dobra, conocido como la Jocica. Cuando descubres la presa impresiona, por lo escarpado del paisaje. Te preguntarás cómo fue posible esta obra de ingeniería en un terreno tan complicado orográficamente, y sentirás que sus constructores fueron unos auténticos héroes.

Presa de la Jocica

La Jocica es un lugar especial, con vistas de vértigo sobre el Dobra, y lo suficientemente acogedor como para hacer una tranquila parada, sobre todo si vas a continuar hasta la majada de Carombo, a ver el nacimiento de este río divino.

Senda de la Jocica en dirección a Carombo

La Jocica es un atrevido salto sobre el Dobra, que llama la atención también por sus cientos de escaleras, que tal parece que nunca acabaran.

Embalse de la Jocica con su estructura escalonada

El “momento” Jocica se tornará inolvidable, porque repondrás fuerzas y disfrutarás sin igual de un paisaje único.

 

El mirador de Amieva, un gran vistazo panorámico

 

A la par que te acercas al Valle de Angón es más que recomendable echar un vistazo en el mirador de Amieva, donde tendrás unas vistas espectaculares del macizo occidental de los Picos de Europa, y de distintas aldeas de este concejo abrupto y montañoso como pocos.

Vista panorámica desde el mirador de Amieva

El mirador es otro lugar para detenerse con calma y disfrutar del paisaje. Además está muy cerca de pueblos tan característicos como San Román o Carbes, donde podrás degustar excelente cocina asturiana, o vivir el ambiente rural y montañero en su máxima y genuina expresión.

Los Picos de Europa desde el mirador de Amieva

 

¡Ven al Valle de Angón, disfruta con este marco natural incomparable y compártelo en Facebook con tus amigos!

 

 

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