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Los 10 mejores lugares para conocer el Prerrománico asturiano
26 oct

Una ruta por el Arte Prerrománico Asturiano es mucho más que una lección de historia. Es un entretenido viaje al pasado donde harás descubrimientos fascinantes, y donde disfrutarás de todo lo que te ofrece el presente: las ciudades en las que se alzan algunos monumentos, o el maravilloso entorno natural y rural en el que se encuentran otros.

 

 

Entre cubiertas abovedadas, arcos de medio punto, columnas sogueadas, pilares, decoración con celosías o iconostasis, irás sumergiéndote en el increíble mundo de un pequeño y a la vez valeroso reino medieval, vinculado a la cultura europea y lleno de espiritualidad: el antiguo reino de Asturias.

Y así entre iglesias y catedrales o antiguos palacios, irás adentrándote en el alma asturiana. A la par que las arquitecturas medievales, descubrirás paisajes, rincones, leyendas, gentes de pueblo que te cuentan historias, chigres donde se come de cine, bares-tienda donde se compra el mejor queso, ciudades y villas llenas de vida, peregrinos llegados de todas las partes del mundo para hacer el Camino de Santiago… Recuerdos, emociones, momentos, experiencias, sensaciones… Un mundo de sueños y ensueños llegados a tu corazón desde la utopía de un reino que aún hoy te deja atónito con su serena belleza.

Por todas estas razones y alguna más que descubrirás en ruta, te sugerimos 10 visitas imprescindibles para aproximarte al Arte Prerrománico Asturiano, y lo mejor es empezar en Cangas de Onís, para imbuirte del nacimiento del Reino.

Cangas de Onís: el origen de un reino

 

La primera parada de tu artística ruta puede ser en Cangas de Onís. En esta ciudad asturiana encontrarás algunos primitivos vestigios regios, tan cruciales como la Iglesia de la Santa Cruz, cuya edificación fue ordenada, según relatan las crónicas, por el rey Favila (hijo de Pelayo y Gaudiosa) y su esposa, la reina Froiluba. Con el tiempo Favila y Froiluba serían enterrados aquí. Además cuenta la tradición que esta iglesia albergó la cruz de roble que Pelayo portaba en la batalla de Covadonga, y que con el tiempo se convirtió en la Cruz de la Victoria. Además, la iglesia conserva todavía hoy un antiguo dolmen, que los primeros constructores del recinto sacro conservaron.

Iglesia de la Santa Cruz en Cangas de Onís

Y así, entre la historia y la leyenda, entre la magia y la realidad, podrás iniciar un periplo por Cangas de Onís y alrededores, sin perder de vista el afamado Puente Romano (del que pende una réplica de la Cruz de la Victoria); el Real Sitio de Covadonga; la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, o el Monasterio de San Pedro de Villanueva (hoy Parador Nacional).

Puente Romano de Cangas de Onís

Por supuesto, tienes que callejear por Cangas, conocer su mercado dominical, sus muchas tiendas gastronómicas, sus restaurantes y sidrerías, y su constante animación. La que antaño fuera la aldea de Canicas, la que fuera la Mínima orbium, Máxima sedium, es hoy un lugar muy ambientado que parece la ciudad que nunca duerme…

Colunga, el prerrománico enamorado de las olas del mar

 

Desde Cangas de Onís puedes alcanzar la costa oriental asturiana enseguida, y poner proa al concejo de Colunga. Una vez allí, encontrarás el pueblo de Gobiendes, que tiende sus brazos de forma escalonada con vocación de llegar al mar. En realidad esta tranquila aldea es una espléndida atalaya sobre el litoral, a la par que te ofrece espléndidas vistas de la cordillera del Sueve, la altitud más sobresaliente y más cercana al Cantábrico de toda Asturias.

Santiago de Gobiendes en Colunga

Y así, en un entorno apacible y rural asturiano, en lo más alto del pueblo, se alza Santiago de Gobiendes, un templo prerrománico, que con el paso del tiempo ha experimentado algunos cambios, pero que conserva elementos originales y que es uno de los más destacables ejemplos de los últimos años del Arte Prerrománico (puesto que está datado en torno al siglo X).

Villaviciosa, el vivo espíritu de la Ruta Jacobea

 

Desde Colunga puedes poner rumbo al vecino concejo de Villaviciosa, y hacer una parada en San Salvador de Priesca, idílico lugar donde se alza una iglesia prerrománica también del siglo X, ubicada en plena ruta jacobea. Tiene además la peculiaridad de ser la última de las edificaciones del Arte Prerrománico que ha llegado hasta nosotros.

San Salvador de Priesca en Villaviciosa

Por su privilegiada ubicación en una colina, en los días despejados ofrece unas preciosas vistas sobre la ría de Villaviciosa, de la que dista escasos kilómetros.

Tras darte una vuelta por la aldea de Priesca, donde no es extraño que te encuentres algún peregrino jacobeo, puedes acercarte hasta Villaviciosa, la capital del concejo, que goza de un espléndido casco histórico y de un gran ambiente vinculado a la cultura de la manzana y de la sidra.

Eso sí, antes de entrar en la capital del concejo, puedes acercarte hasta San Andrés de Bedriñana, y gozar de otro dulce momento con el Arte Prerrománico.

Una vez que hayas visitado la Villa, tu próxima cita será San Salvador de Valdediós, iglesia llamada popularmente “El Coventín”, y considerada la última gran obra del Arte Asturiano que ha quedado para la posteridad. Lo cierto es que Valdediós tiene un interés muy especial por lo que significa como compendio del arte desarrollado en Asturias en sus cien años de creatividad, y también por lo que representa de apertura al nuevo estilo mozárabe, que anuncia además con más de una centuria de antelación lo que será el primer arte románico europeo.

San Salvador de Valdediós

Edificada por Alfonso III el Magno - donde este monarca vivió sus últimos años -, parece que el conjunto estuvo integrado por un palacio y otras dependencias, similar a los conjuntos palaciales que hubo en Oviedo y en el Monte Naranco.

San Salvador de Valdediós y el Monasterio en Villaviciosa

Hoy el Conventín resiste, erguido, el paso del tiempo y los peregrinos en el “Valle de Dios”, con el monasterio carmelita de Santa María de Valdediós en sus proximidades.

La paz y tranquilidad que respirarás en este lugar harán que no quieras irte.

Pravia, las reminiscencias de una corte tranquila

 

Para continuar con el tono apacible de tu viaje, nada mejor que dirigirte ahora a Pravia, capital de concejo del mismo nombre, y cuyas calles, plazas, iglesias, colegiatas y palacios conservan claramente las reminiscencias de la que fuera una corte culta, devota y tranquila.

El Rey Silo en la Plaza de la Colegiata de Pravia

Precisamente fue el Rey Silo quien estableció la corte en Pravia allá por el año 774, en pleno siglo VIII, y así lo leerás en la estatua que homenajea a este rey de Asturias en la mismísima plaza de la Colegiata de Pravia.

San Juan de Santianes de Pravia

A pocos kilómetros de la regia capital se encuentra la iglesia de San Juan de Santianes de Pravia, considerada la más antigua de Asturias y que fue erigida por voluntad del Rey Silo y su esposa Adosinda (donde además están enterrados, según las crónicas). Cuando pongas tu mirada en ella, estarás descubriendo una de las primeras manifestaciones del Arte Prerrománico. El entorno de la iglesia es envolvente, pese a que no se conserva el complejo artesano que se completaba con un palacio real. Un bello paisaje rural, una panera, unas vistas espléndidas, el colorismo de las casas de indianos cercanas, la presencia de un palacio en los alrededores, o la proximidad del Museo del Prerrománico hacen que este histórico monumento te cautive por completo.

Oviedo, la “regia sedes” soñada por Alfonso II

 

De Pravia a Oviedo, la ruta es sencilla y bella, y en cuanto pongas tus pies y tu retina en la capital de Asturias, te darás cuenta de su porte regio. Y es que Oviedo fue la gran capital del Reino de Asturias gracias a la estratégica visión del rey Alfonso II, apodado el Casto, por parecerse más a un monje que a un rey mundano.

Plaza de la Catedral de Oviedo

La ciudad conserva en la actualidad el espíritu de “Regia Sedes” con la que Alfonso la concibió y son numerosos los vestigios de aquella corte en el Casco Histórico ovetense, siendo los más destacados la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y San Tirso el Real. Y también podrás visitar fuera del centro histórico propiamente dicho, la Iglesia de Santullano y la Fuente de la Foncalada.

San Julián de los Prados en Oviedo

Oviedo es un hoy una ciudad moderna y hospitalaria, donde vivirás in situ la ruta jacobea de una manera muy especial porque fue aquí donde nació el Camino de Santiago, y su artífice fue precisamente Alfonso II.

El centro histórico siempre está ambientado, con sus museos, sus plazas, el mercado del Fontán, sus tiendas, sus terrazas, sus bares y restaurantes, sus viajeros y peregrinos… Es un continuo y alegre deambular que te contagiará energía positiva, y de paso dialogarás de tú a tú con la historia del reino.

El Monte Naranco, un lugar para el relax

 

En las afueras de Oviedo y en la falda del Monte Naranco, uno de los pulmones naturales de la ciudad, encontrarás las dos joyas prerrománicas más conocidas de toda la historia del Reino de Asturias: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

Santa María del Naranco

El Monte Naranco continúa siendo hoy un lugar para el relax y esparcimiento no solo para los ovetenses, sino para todos los asturianos y para cuantos viajeros y visitantes llegan a la zona. Así que cuando vayas al Monte Naranco tienes una parada obligada donde se alzan estos dos monumentos.

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco - que tuvo un uso palaciego y luego fue sacralizada - es el más brillante exponente del Arte Prerrománico europeo. Desde la pradería que la rodea tienes unas vistas espléndidas de la ciudad de Oviedo. Y a escasos cien metros se alza San Miguel de Lillo, donde iba a misa Ramiro I, el monarca que ordenó edificar ambas.

San Miguel de Lillo

Una jornada en el Monte Naranco te resultará seguramente tan placentera como al rey y su corte, cuando se desplazaban aquí desde Oviedo.

Además, disfrutarás de la contemplación de dos monumentos que están declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad (al igual que la Cámara Santa, la iglesia de Santullano y la fuente de la Foncalada en Oviedo).

Bendones, donde se alza una joya prerrománica con vistas al Aramo

 

Bendones es una tranquila y acogedora aldea a pocos kilómetros de Oviedo. Desde hace muchos siglos - concretamente desde el siglo IX – acoge en uno de sus rincones más vistosos una joya del Arte Prerrománico edificada en el siglo IX, durante el reinado de Alfonso II: Santa María de Bendones.

Santa María de Bendones

La iglesia que, como ocurrió con otras obras del Arte Prerrománico, sufrió avatares históricos (especialmente en el siglo XX) que la mermaron en su estructura original, continúa hoy en pie tras su reconstrucción y parece un ejemplo de resistencia.

En el corazón del pueblo, alza su mirada hacia el cielo y hacia la imponente Sierra del Aramo, en un entorno rural y apacible que te resultará inolvidable.

San Pedro de Nora, el arte regio a pie de río

 

De Bendones puedes poner dirección a Las Regueras, para llegar hasta San Pedro de Nora. El lugar donde se ubica esta iglesia es un rincón idílico a pie de río, de tal manera que en los días soleados toda la silueta prerrománica del edificio sacro se refleja en el cauce del Nora, como si de una artística pintura se tratara.

San Pedro de Nora

San Pedro de Nora es otro de los legados del reinado de Alfonso II, y como todos los demás, tiene una privilegiada ubicación, y te permite un garbeo de gran intensidad cultural y paisajística: podrás visitar las termas romanas de Valduno, los meandros del Nora - que son un espectáculo natural maravilloso -, pasear por el emblemático y jacobeo Puente Gallegos e incluso departir con algunos peregrinos que te encuentres a tu paso…

Santo Adriano de Tuñón, bajo el influjo del oso pardo

 

De los mágicos efluvios del Nora, puedes dirigirte a los Valles del Trubia, y hacer una parada en la localidad de Tuñón, donde en un tranquilo paseo encontrarás la abadía de Santo Adriano de Tuñón, que fue fundada a finales del siglo IX por Alfonso III el Magno y su esposa Jimena, y representa una de las últimas construcciones prerrománicas levantadas durante los dos siglos de la monarquía asturiana.

Santo Adriano de Tuñón

Santo Adriano se enmarca en un espectacular paraje natural, cerca del río y con la Senda del Oso como fiel compañera, lo que contribuye a animar la zona con amantes del senderismo y la bicicleta, y con apasionados de la naturaleza y la cultura. Así que Tuñón tiene ambiente todo el año por ser el inicio de la Senda del Oso, y acoger desde hace más de mil años un tesoro prerrománico.

Santa Cristina de Lena, la joya de la Corona

 

De los Valles del Trubia puedes cruzar por el Alto de La Cobertoria hasta Pola de Lena y de allí llegar a la bellísima iglesia de Santa Cristina de Lena, que será el último gran hito de tu ruta prerrománica.

Ubicada en un sitio idílico, en lo alto de una colina, dominando el valle del río Lena, por Santa Cristina parece no haber pasado el tiempo. Dicen los expertos que fue construida en el siglo IX, bajo el reinado de Ramiro I.

La dulce Santa Cristina, conocida como la de las mil esquinas, por los numerosos entrantes y salientes en el marco de sus reducidas proporciones, parece ser una guardiana de los valles, las montañas y los caminos, esos que unieron desde tiempo inmemorial Asturias con la Meseta.

Observándola con calma, la misma que ella irradia, Santa Cristina (que aparece en nuestra foto de portada) parece susurrarte que guarda inconfesables secretos…

¡Y así, de forma sosegada, como comenzaste, finalizarás tu ruta por el Arte Prerrománico Asturiano!

 

¡Déjate seducir por la magia de un arte único en el mundo y enrólate en esta Ruta del Prerrománico Asturiano! ¡Y si te ha gustado este post, compártelo en tu Facebook!

 

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