Faba Asturiana

compra, conservación y cocción base

La faba asturiana es uno de los grandes símbolos de la gastronomía de Asturias y un producto muy valorado tanto en la cocina tradicional como en propuestas más actuales. Su textura mantecosa, su piel fina y su capacidad para absorber sabores la convierten en la base de platos tan conocidos como la fabada o las clásicas fabes con almejas. Sin embargo, no todas las fabas son iguales ni sirven para lo mismo.

En esta guía práctica encontrarás todo lo necesario para elegir la faba adecuada según la receta, aprender a comprar fabas de calidad, conservarlas correctamente y dominarlas en la cocina sin errores habituales. Si alguna vez te han quedado duras, rotas o harinosas, aquí descubrirás por qué y cómo evitarlo.

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Guía rápida

Qué faba elegir según la receta

Elegir bien la variedad es el primer paso para conseguir el resultado esperado. No todas las fabas se comportan igual durante la cocción ni ofrecen la misma textura.
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Faba para fabada

Para la fabada tradicional, la mejor opción es la faba asturiana de gran tamaño, de forma arriñonada y color blanco crema. Es la más adecuada para soportar cocciones largas junto al compango (chorizo, morcilla, lacón, etc.), sin romperse y desarrollando ese caldo untuoso tan característico.

La faba IGP Asturiana es la referencia más reconocida para este plato, aunque también existen fabas de buena calidad fuera de la indicación que pueden funcionar correctamente si cumplen los criterios de calidad.

 

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Fabes con almejas

En este caso conviene una faba algo más pequeña y fina, que no robe protagonismo al sabor del mar. Se busca una legumbre que mantenga la forma, pero que resulte suave al morder.

Las fabas medianas o incluso algunas variedades más pequeñas son ideales para este plato, siempre que tengan piel fina y una cocción homogénea.

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Verdinas

Las verdinas son una variedad diferente, fácilmente reconocible por su color verde y su tamaño pequeño. Son muy apreciadas para recetas delicadas, especialmente con pescados y mariscos.

Su textura es más firme que la de la faba blanca, y su sabor más sutil, lo que las hace perfectas para platos elegantes y menos contundentes.

Tipos de fabes en Asturias: IGP y diferencias clave

En Asturias se cultivan distintas variedades de fabes, pero la más conocida es la amparada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Faba Asturiana.

La IGP garantiza principalmente:

• Origen en Asturias.
• Variedades tradicionales seleccionadas.
• Tamaño grande y forma arriñonada.
• Piel muy fina.
• Alto rendimiento tras la cocción.

Además de la IGP, existen fabes producidas en otras zonas o sin certificación, que pueden ser adecuadas para el consumo diario. La clave está en saber identificar la calidad más allá de la etiqueta.

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Señales de calidad al comprar fabes

Saber comprar fabes es fundamental para obtener un buen resultado en la cocina. Estas son algunas señales claras de calidad:

Tamaño uniforme: las fabas deben ser similares entre sí para que la cocción sea homogénea.
Color: blanco crema, nunca grisáceo ni amarillento.
Piel lisa y sin arrugas: indica buena conservación y secado correcto.
Enteras: evita paquetes con muchas fabas partidas.
Olor neutro: cualquier olor extraño es señal de mala conservación.

Siempre que sea posible, compra fabes en comercios especializados o directamente a productores, y desconfía de precios excesivamente bajos en productos que se presentan como "premium".

Cómo cocer fabes sin fallar (remojo, tiempos y errores típicos)

La cocción es el momento clave. Aunque la receta parezca sencilla, hay varios puntos críticos.

El remojo de les fabes es imprescindible. Lo ideal es:

• Entre 10 y 12 horas, en abundante agua fría.
• Usar un recipiente amplio, ya que les fabes aumentan mucho de tamaño.
• No añadir sal ni otros ingredientes durante el remojo.

Si el ambiente es muy caluroso, conviene cambiar el agua una vez.

  1. Escurre les fabes y colócalas en una olla amplia.
  2. Cúbrelas con agua fría, unos dos dedos por encima.
  3. Lleva a ebullición suave y desespuma si es necesario.
  4. Cocina siempre a fuego bajo, sin borbotones fuertes.

El tiempo total suele oscilar entre 2 y 3 horas, dependiendo de la variedad y la cosecha.

• Hervir a fuego fuerte.
• Remover con cuchara (mejor mover la olla suavemente).
• Añadir sal desde el principio.
• Usar agua muy dura.

Algunos pequeños trucos marcan la diferencia:

Agua fría siempre: tanto para iniciar la cocción como para "asustar" les fabes si hierven demasiado.
Fuego constante y bajo: la paciencia es clave.
Reposo final: dejar reposar las fabas al menos 15–20 minutos antes de servir mejora la textura del caldo.
No remover: si es necesario, mueve la olla en círculos.

Eventos y fiestas en torno a la faba asturiana

La faba no es solo un ingrediente, sino parte de la cultura asturiana. A lo largo del año se celebran diversas jornadas gastronómicas y fiestas populares dedicadas a la fabada y a les fabes, especialmente en otoño e invierno.

Algunas de estas fiestas son de Interés Turístico de Asturias, como la de Su Excelencia la Fabada en La Felguera (Langreo), que se celebra cada mes de diciembre, y otras, como el FabadaDay, el 15 de marzo, tienen implantación y difusión dentro y fuera de Asturias.

Estos eventos son una excelente oportunidad para degustar diferentes elaboraciones, conocer productores asturianos y entender el valor cultural del producto.

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Recetas destacadas con fabes

Además de la fabada tradicional, les fabes permiten múltiples preparaciones. Aquí van algunos ejemplos:

• Fabes con almejas.
• Fabes con pulpo.
• Fabes con verduras de temporada.
• Fabes con jabalí.
• Fabes con marisco.
• Fabes con bogavante.
• Fabes con calamares.
• Fabes con setas.
• Verdinas con pescado o marisco.

También son parte esencial en el pote asturiano. En definitiva, su versatilidad las convierte en un ingrediente imprescindible en la cocina asturiana.

Preguntas frecuentes sobre faba asturiana

¿Qué diferencia hay entre fabes y verdinas?

Aunque a veces se agrupan bajo el mismo nombre genérico de "fabes", no son lo mismo. Les fabes blancas (especialmente la faba asturiana) son de mayor tamaño, color blanco crema y destacan por su textura muy mantecosa tras la cocción. Son ideales para platos de cuchara contundentes y caldosos, como la fabada.

Las verdinas, en cambio, son más pequeñas, de color verde característico y con una piel algo más resistente. Su sabor es más delicado y su textura, aunque tierna, resulta ligeramente más firme. Por eso se utilizan sobre todo en recetas con pescado y marisco, donde interesa que la legumbre acompañe sin imponerse.

¿Qué faba es mejor para fabada?

Para una fabada tradicional, la opción más adecuada es la faba asturiana blanca de gran calibre, preferiblemente amparada por la IGP Faba Asturiana. Este tipo de faba soporta bien las cocciones largas, no se deshace con facilidad y aporta al caldo una textura cremosa muy característica.

Además, su piel fina hace que resulte agradable al comer, sin sensación harinosa ni dureza. Usar una faba pequeña o de baja calidad suele dar como resultado una fabada menos melosa o con las fabes rotas.

¿Cuánto tiempo hay que poner les fabes en remojo?

El tiempo ideal de remojo de las fabas es de entre 10 y 12 horas, siempre en agua fría y abundante. Durante este proceso, les fabes se hidratan de forma uniforme, lo que facilita una cocción homogénea y reduce el riesgo de que queden duras.

Si el ambiente es muy cálido, conviene cambiar el agua una vez durante el remojo para evitar fermentaciones. No se debe añadir sal, vinagre ni otros ingredientes en esta fase, ya que pueden endurecer la piel de la legumbre.

¿Por qué quedan duras les fabes después de cocerlas?

Les fabes pueden quedar duras por varios motivos:

• Agua muy dura o con alto contenido en cal.
• Cocción demasiado rápida o a fuego fuerte.
• Añadir sal o ingredientes ácidos al inicio.
• Fabes viejas o mal conservadas.

Para evitarlo, es recomendable usar agua blanda, mantener siempre un fuego suave y añadir la sal solo al final de la cocción. Si el problema es el agua, algunas personas optan por usar agua embotellada para garantizar un mejor resultado.

¿Por qué se rompen les fabes durante la cocción y cómo evitarlo?

Les fabes suelen romperse cuando:

• Hierven con demasiada fuerza.
• Se remueven con cuchara.
• Hay diferencias grandes de tamaño entre ellas.
• La piel es gruesa o de mala calidad.

Para evitarlo, es fundamental mantener una cocción suave y constante y no remover nunca. En su lugar, se recomienda mover la olla con cuidado, haciendo pequeños giros.

¿Cuándo se añade el compango en la cocción?

En la fabada tradicional, el compango se añade desde el inicio, junto con les fabes y el agua fría, para que vaya poco a poco aportando sabor y enriqueciendo el caldo sin alterar la textura de la legumbre.

Eso sí, el compango no debe hervir con fuerza. Al igual que les fabes, necesita una cocción lenta y prolongada para quedar meloso y bien integrado.

¿Se pueden congelar les fabes cocidas?

Sí, les fabes cocidas se pueden congelar sin problema, tanto solas como ya guisadas. Lo ideal es hacerlo una vez estén completamente frías y cubiertas por su propio caldo, para que no se resequen.

Al descongelarlas, conviene hacerlo lentamente y calentarlas a fuego suave, sin hervir fuerte, para que mantengan su textura original.