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Asómbrate con los mil rostros del Carnaval en Asturias
20 feb

Es tiempo de Carnaval, o como nos gusta decir en Asturias, Antroxu. Es la primera gran fiesta desde el inicio del año en Asturias. Tras las navidades, los Reyes y las primeras mascaradas del invierno, tras la matanza y las primeras nieves, llega la gran mascarada, un estallido de color y alegría, de humor y transgresión, de imaginación sin límites que invade todos los rincones de Asturias.

 

 

El Carnaval y su versión asturiana, el Antroxu llega a las calles y las plazas, a los paseos y avenidas, a los teatros y escenarios, y las principales ciudades asturianas: Avilés, Gijón y Oviedo mudan su rostro cotidiano en mil diferentes formas que lo invaden todo, creando un fascinante universo del que nadie quiere apearse.

El Antroxu también viste las mesas de gala, y las endulza con manjares inolvidables como los frixuelos, o les casadielles, o bien les da el punto salado con el picadillo y otras delicias de la matanza. Dentro o fuera de casa, sabrás que es Carnaval porque los olores y sabores, las texturas, y cada detalle de la mesa te transporta al Antroxu…

Además, el Antroxu en Asturias no es patrimonio exclusivo de las ciudades sino que también se celebra con buen ánimo, sentido del humor, y vocación antroxera en los pueblos y aldeas. La Asturias rural despliega en estos días un alarde de imaginación y buen gusto que hacen de la aldea un sitio perfecto y sosegado para vivir el espíritu carnavalero de manera más tranquila, y a la par auténtica.

¡Asómbrate con los mil rostros del Antroxu asturiano!

El Carnaval más urbano

 

El rostro más urbano del Antroxu asturiano lo encontrarás en nuestras ciudades. Familiares y afables, entreabiertas y hospitalarias, con el carnaval su personalidad se torna aún más cálida y nadie, absolutamente nadie se siente extranjero o fuera de lugar. Porque en Asturias el Antroxu es una manifestación más de las ganas de diversión, de la vocación de relacionarse, del sentido del humor de factura tan asturiana como es la socarronería o la ironía para interpretar la realidad…

Así es que antroxando en las ciudades asturianas disfrutarás de lo lindo: ambiente, luces, colores, sonidos, disfraces, sidrerías, bares, restaurantes, teatros, salas de conciertos, actividades para niños… Con tanta fiesta, las ciudades estarán sin dormir todos los días que dure el carnaval, y enlazarán la mañana con la tarde, y con la noche, sin cesar en el jolgorio.

Como espectador, es un verdadero placer contemplar los miles de personas y charangas que se mueven y actúan, todos disfrazados de mil maneras diferentes… Es como estar viendo una película, pero en riguroso directo, en realidad es como participar en un rodaje de cine. Y no te digo más, si te decides a disfrazarte y ser parte integrante de charangas y desfiles.

¡Te resultará realmente inolvidable!

Avilés y su inigualable marco medieval

 

El primer gran desfile del Antroxu astur tiene lugar en Avilés y es el ya famosísimo Descenso de Galiana. El caso histórico de Avilés – uno de los cascos medievales más notables de toda España – es un marco incomparable para la celebración del carnaval. Las antiguas y empedradas calles iluminadas, con sus soportales, sus palacios, sus iglesias, sus plazas, las tonalidades de los muros, los vivos colores de algunos palacetes…

Todo en Avilés se vuelve exquisito, misterioso, divertido, y en ocasiones hasta majestuoso. De alguna manera, y teniendo en cuenta el marco de la ciudad, con su centro histórico, flanqueado por la imponente ría, es el carnaval más veneciano y medieval de los que se celebran en Asturias.

Gijón, donde la magia del carnaval contagia al mismísimo Rey Pelayo

 

Todo el pueblo gijonés es antroxero por naturaleza y se vuelca con el carnaval. En esta ciudad el carnaval es una especie de religión, de rito socialmente tan interiorizado que los ciudadanos gijoneses no se conciben en modo alguno al margen de esta gran cita festiva.

La participación es masiva y las principales calles gijonesas, teniendo como centro neurálgico el céntrico paseo de Begoña con su emblemático Teatro Jovellanos, así como el barrio de pescadores, el puerto deportivo, o el muro de San Lorenzo, entre otras zonas, se ven literalmente inundados por la “furia” carnavalesca, que alcanza su cénit en el gran desfile del lunes, y remata la fiesta con el entierro de la sardina.

Y que Gijón es una ciudad apasionada por naturaleza y el Antroxu le viene como anillo al dedo. Bueno, hasta tal punto se desata la pasión que el mismísimo Rey Pelayo, que se alza majestuoso sobre la plaza del Marqués divisando el horizonte marino, se contagia de la magia y la fantasía del carnaval…

Oviedo, con la catedral y la inspiración regia como telón de fondo

 

El carnaval de la capital asturiana, Oviedo, es el último en celebrarse, concretamente a la semana siguiente de los de Avilés y Gijón. Así que de alguna manera pone el broche de oro a los grandes antroxos urbanos de Asturias. Y como no podía ser menos, la ciudad se vuelca con el carnaval.

Sin lugar a dudas, el casco histórico de Oviedo es también un marco impresionante para la exaltación de la magia carnavalera, que cuando proyecta su mundo multicolor teniendo como telón de fondo la catedral de Oviedo, resulta increíble.

Si piensas que hace más de mil años, Asturias era un reino, y que las piedras que pisas han vivido los sueños de reyes medievales, han visto y ven miles de peregrinos que hacen el Camino de Santiago y que parten o pasan por la catedral de San Salvador… En fin, la historia, la antigüedad y la alegría del Antroxu constituyen un cóctel que sin duda te sabrá a gloria…

El más rural

 

El Antroxu también es cosa de pueblo, y en Asturias ha sido así desde tiempos inmemoriales. Las aldeas asturianas toda la vida han vivido el Antroxu de manera sosegada y tranquila, tal como son. Lejos del bullicio de la ciudad, los antroxos rurales son muy espontáneos, naturales, y destilan humildad, ilusión y gran sentido del humor y de la convivencia vecinal.

Si te decides a vivir un Antroxu rural, no te quedarás defraudado. Los niños, y también los grandes recorren calles y caleyas, con originales disfraces, y cualquier rincón es bueno para encontrarse con algún personaje mitológico, que parece surgido del propio paisaje.

En la Asturias rural, el Antroxu se vuelve más mágico aún si cabe, porque el verde de las montañas, el encanto de los valles, el dulce sonar de los arroyos, los hórreos y paneras, las casas de pueblo… Todo en definitiva compone un escenario para la sorpresa y la fantasía…

Para muestra, este curioso personaje que nos hemos encontrado en un paraje de pizarra negra y verde, en el pueblo de As Barreiras, Santa Eulalia de Oscos.

La fuerza de las charangas

 

Si algo anima y caracteriza de manera muy singular el Antroxu en Asturias son las charangas. No se concibe el carnaval sin ellas. Allá donde van, con ellas llega el escándalo en el mejor de los sentidos. Coreografía, música y mucho humor llega directamente de su mano. Y lucen muchísimo en los desfiles…

La pertenencia a una charanga tiene su ritual. Muchos ensayos antes del antroxu y la indumentaria muy cuidada y pensada. Y muchísimos nervios en los prolegómenos del Antroxu…

Pero la verdad es que sin ellas no se entiende el espíritu del Antroxu… ¡Así que no te pierdas sus actuaciones!

 

La gastronomía que sabe a gloria

Como estamos en pleno invierno, es tiempo de potes, de picadillo y otros platos de matanza, y de postre, unos frixuelos. Estos últimos son sinónimo de tiempo de Antroxu. Y es que la gastronomía asturiana es rica en el más amplio sentido del término, y  por carnaval saca sus mejores galas…

Así que el Antroxu te dará para alucinar con el ambiente callejero, y también cuando te acerques a la mesa y el mantel. ¡La gastronomía de Antroxu te va a saber a gloria!

Y como remate, el entierro más alegre y dicharachero

 

Después de días de desenfreno carnavalesco, te llegará el momento de ponerte serio y asistir a un duelo irresistible: el entierro de la sardina. En todas las ciudades asturianas, la seductora sardina es enterrada con los máximos honores: gran cortejo fúnebre, miles de asistentes, y máximo alboroto al quemar la sardina entre voladores y petardos.

En definitiva, un remate sin igual para un Antroxu que te dejará con ganas de repetir…

¡Vive el Antroxu en Asturias y compártelo con tus amigos en Facebook!

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