Guía rápida
Qué queso elegir según tu gusto
DOP e IGP de quesos asturianos
Cómo montar una tabla de quesos asturianos.
Una tabla de quesos asturianos bien pensada es una excelente forma de recorrer la región a través del paladar.
Pregunas frecuentes sobre quesos asturianos
El queso asturiano más suave suele ser el Afuega’l Pitu blanco, especialmente en su versión fresca. Se elabora con leche de vaca y presenta un sabor láctico, limpio y ligeramente mantecoso, con muy poca acidez y sin notas picantes. Su textura puede ser cremosa o ligeramente granulosa, pero siempre resulta agradable y fácil de comer.
También es una buena opción el Queso de los Beyos joven, que, aunque algo más firme, mantiene un perfil equilibrado y delicado. Ambos quesos son ideales para personas que se inician en los quesos asturianos, para niños o para quienes prefieren sabores suaves y poco persistentes.
El queso azul típico de Asturias es el Cabrales DOP, uno de los quesos más emblemáticos de la región y el más conocido a nivel internacional. Se elabora con leche cruda de vaca o con mezcla de vaca, oveja y cabra, y madura de forma natural en cuevas de los Picos de Europa, donde la humedad y la temperatura favorecen el desarrollo de los mohos.
El Cabrales destaca por su sabor intenso, profundo y ligeramente picante, con una textura cremosa y vetas azul-verdosas bien marcadas. No existe un único estilo de Cabrales: cada quesería imprime su personalidad, por lo que se pueden encontrar versiones más suaves o más potentes dentro de la misma denominación.
Para diferenciar una Denominación de Origen Protegida (DOP) de una Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo primero es fijarse en los sellos oficiales de la Unión Europea, que suelen aparecer claramente en la etiqueta.
• La DOP garantiza que todas las fases del proceso (producción de la leche, elaboración y maduración) se realizan en la zona geográfica protegida, siguiendo métodos tradicionales controlados por un consejo regulador.
• La IGP indica que al menos una de las fases está vinculada al territorio, asegurando el origen y unas características concretas, aunque con algo más de flexibilidad.
Además del sello europeo, los quesos asturianos DOP e IGP suelen incluir una contraetiqueta numerada, el logotipo del consejo regulador y el nombre completo de la denominación, lo que facilita reconocer un queso auténtico.
El Cabrales es un queso muy potente, por lo que necesita maridajes que estén a su altura sin eclipsarlo. La opción más tradicional y recomendada es la sidra natural asturiana, especialmente si es seca y con buena acidez, ya que ayuda a limpiar el paladar y equilibrar la grasa y la intensidad del queso.
También puede maridarse con vinos tintos con cuerpo, preferiblemente no excesivamente alcohólicos, o con vinos dulces naturales en pequeñas cantidades para quienes buscan contraste. En cualquier caso, conviene evitar acompañamientos demasiado aromáticos o dulces que oculten los matices del Cabrales. Un buen pan de escanda o pan rústico es más que suficiente para completar la experiencia.
La mejor forma de comprar quesos asturianos auténticos es acudir directamente a queserías locales, mercados tradicionales o tiendas especializadas que indiquen claramente el origen del producto. Comprar en origen no solo garantiza frescura y autenticidad, sino que también permite conocer la historia y el método de elaboración de cada queso.
En Asturias es habitual encontrar quesos DOP e IGP en mercados municipales, ferias gastronómicas y pequeñas tiendas rurales. También existen tiendas gourmet y comercios online especializados que trabajan directamente con productores certificados. Es importante comprobar siempre la etiqueta, el sello de calidad y el nombre de la quesería.
Sí, se pueden visitar queserías en Asturias, y es una de las experiencias gastronómicas más recomendables para viajeros. Muchas queserías, especialmente las de carácter artesanal, ofrecen visitas guiadas donde se explica el proceso de elaboración, la maduración y las particularidades de cada queso, normalmente acompañadas de una cata final.
Las visitas son especialmente frecuentes en zonas como los Picos de Europa, el oriente de Asturias o el entorno rural de Grado y Morcín. Algunas queserías requieren reserva previa, sobre todo en temporada alta, pero permiten al visitante conocer de primera mano el trabajo del productor y entender por qué los quesos asturianos son tan singulares.
Sí, se puede llevar queso asturiano en viaje, tanto en coche como en avión o tren, siempre que se sigan unas pautas básicas de conservación. Los quesos asturianos, al ser en su mayoría artesanos y sin tratamientos industriales agresivos, agradecen un transporte cuidadoso para mantener todas sus cualidades.
Lo más importante es el tipo de queso y su grado de curación. Los quesos curados y semicurados, como el Gamonéu, el Casín o el Queso de los Beyos, resisten mejor los desplazamientos largos. Los quesos frescos o muy cremosos, como algunas variedades de Afuega’l Pitu, requieren mayor atención y trayectos más cortos.
Para viajar, se recomienda:
• Envolver el queso en papel especial para quesos o papel encerado, nunca en film directamente, para que pueda respirar.
• Colocarlo después en una bolsa hermética o recipiente rígido para evitar olores y protegerlo.
• Mantenerlo en un lugar fresco y oscuro durante el trayecto; en viajes largos, usar una bolsa térmica con acumuladores de frío, evitando el contacto directo con el hielo.
En el caso de viajes en avión, es preferible facturar los quesos más olorosos, como el Cabrales, bien protegidos, ya que pueden generar molestias en cabina. Una vez en destino, lo ideal es sacar el queso del envoltorio de viaje, revisar su estado y guardarlo en el frigorífico, preferiblemente en el cajón de verduras, donde la temperatura es más estable.
Los quesos asturianos también se pueden llevar envasados al vacío, y en muchos casos es una opción muy práctica para viajar, aunque conviene tener en cuenta algunos matices para no perder calidad.
El envasado al vacío es especialmente recomendable para quesos curados y semicurados, como el Gamonéu, el Casín o el Queso de los Beyos, ya que:
• Facilita el transporte y evita olores.
• Reduce el riesgo de contaminación.
• Permite conservar el queso durante más tiempo sin necesidad de frío inmediato (aunque siempre es preferible mantenerlo fresco).
Algunos consejos prácticos:
• Compra el queso envasado al vacío en origen, en queserías o tiendas especializadas, donde saben qué formato es el más adecuado para cada variedad.
• Una vez abierto, no vuelvas a envasarlo al vacío si no tienes material adecuado; mejor envolverlo en papel de queso.
• Aunque esté al vacío, guárdalo en el frigorífico tras el viaje, especialmente si se trata de quesos DOP artesanos.
En resumen, el envasado al vacío es una solución cómoda y segura para llevar queso en viaje, sobre todo si quieres transportar quesos asturianos auténticos sin complicaciones, siempre recordando que, una vez en destino, conviene devolverles el aire y el tiempo que necesitan para expresarse plenamente.
Siguiendo estos consejos, llevarte un trocito de Asturias en forma de queso es no solo posible, sino muy recomendable.