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Acerca de Asturias
Descubriendo el Paraíso Natural
Quién llega a Asturias sin haber estado en ella, sin haber leído o sin tener referencia alguna, percibe de inmediato dos sensaciones impactantes: un lugar con mucha historia y tradición, y unas gentes con singular y afable personalidad.
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Había un reino hace más de mil años…que hoy es el Principado de Asturias

Hace más de mil años, en medio de altas cumbres de caliza, verdes montañas, frondosos bosques, caudalosos ríos, lagos, fuentes, cascadas, árboles frutales, brañas, inmensas praderías…surgió un reino que tuvo trece reyes, el primero Pelayo, del que guarda memoria de especial modo el Real Sitio de Covadonga, en Cangas de Onís. El último Alfonso III, apodado El Magno, y en medio, y durante casi doscientos años, mucha historia - batallas incluidas -, que sería decisiva en la evolución social y geográfica de la Península Ibérica y en lo que hoy es España. Asturias fue el primer reino cristiano de esta Península europea, y de aquel vetusto Reino quedan muchos vestigios - entre los más destacados el Arte Asturiano o Arte Prerrománico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO -,y también muchos recuerdos de la nobleza y del linaje que recorre las entrañas de esta tierra, que desde el siglo XIV es también el Principado más íntimamente ligado a la Monarquía española, desde aquellos remotos tiempos hasta la actualidad.

Del siglo XIV al XX muchas historias vividas: una Asturias rural, bella y fuerte, que perdura hoy en día; el desarrollo de las tres ciudades: Oviedo - la capital -, Gijón y Avilés; casi una veintena de villas marineras y muchos pueblos y villas históricos; más de 200 playas y una costa muy conservada; abundante patrimonio industrial, fruto de la prosperidad tecnológica y fabril; 6 Reservas de la Biosfera; 5 Cuevas Patrimonio de la Humanidad; una gastronomía riquísima que nos hace, entre otras circunstancias, la primera mancha quesera de Europa…, y mucho más. ¡Un verdadero Paraíso Natural!

 

 

Asturias en datos

 

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EL TIEMPO

 

Sólo en Asturias

Solo en Asturias expone doce propuestas temáticas muy diferentes, cuyo nexo común es que todas y cada una de ellas sólo pueden transcurrir en el Principado de Asturias, que presenta características y posibilidades diferenciales con otros destinos, incluso los de su entorno más próximo. Son opciones totalmente exclusivas.

Un paraíso con arte único

Asturias es un paraíso con arte único, así el Arte Rupestre Paleolítico de esta tierra denota no sólo la existencia de moradores sino el espíritu de superación de gentes acogedoras, afables y sensibles, que inspiraron un arte único, a través de pinturas y grabados realizados hace miles de años, y cuyos testimonios han sido reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en cinco cuevas asturianas. El arte único de Asturias tiene otro de sus referentes en el Prerrománico, también conocido como Arte Asturiano - el que surge con la Monarquía Asturiana -, e igualmente reconocido por la UNESCO.

El rey asturiano que creó el Camino de Santiago

Cuentan los relatos cronísticos medievales que allá por el siglo IX el rey Alfonso II El Casto decidió salir de su corte, instalada en Oviedo, para conocer el sepulcro del apóstol Santiago. Poco imaginaba Alfonso II el alcance y la trascendencia de aquella decisión, que le convertiría en el primer peregrino de la historia a Compostela, creando así un Camino de devoción espiritual que se extendió por Europa durante siglos hasta nuestros días: el Camino Primitivo, que se inicia en Oviedo y llega hasta los confines occidentales de la región.

Inolvidable viaje al corazón de la Biosfera

Asturias es un Paraíso Natural. Éste es su eslogan desde 1986, con el que la identifican los turistas y del que se sienten orgullosos los asturianos. El reconocido Paraíso Natural es una realidad constatable a través de los números: un tercio de su territorio está medioambientalmente protegido. Por esta razón el viajero se encuentra con intactos paisajes de gran belleza, en el que destacan seis joyas, la seis Reservas de la Biosfera reconocidas por la UNESCO.

Un hábitat ideal para especies protegidas

Protegidas por las agrestes montañas asturianas sobreviven especies de animales salvajes que hasta no hace mucho estaban en peligro de extinción. Entre ellas destacan el oso pardo cantábrico y el urogallo. Los hayedos profundos del Suroccidente y los densos robledales - en el caso de los osos -, o las praderas del Alto Nalón - en el caso de los urogallos - son el hábitat natural de estas especies.

Una costa modelo

La costa asturiana es una de las mejor conservadas de toda España. Tanto es así que esa pureza hace que los acantilados, la verde rasa litoral y las playas sean el refugio perfecto para quienes gustan de una naturaleza intacta. Además, sus villas marineras - suman casi una veintena en los trescientos cuarenta y cinco kilómetros de costa -, han crecido adoptando formas imposibles sobre laderas que sirven de abrigo a los puertos, y aún recuerdan los tiempos en los que eran muelles balleneros, puntos de desembarco de reyes o refugio de tempestades.

Una atractiva área metropolitana

Un regalo para el viajero en la zona central de Asturias, tres ciudades: Oviedo - la capital del Principado -, Gijón y Avilés, equidistantes entre sí y bien comunicadas. Juntas componen una zona cultural, turística y comercial de primer orden con múltiples alicientes para el ocio y que tienen "muy a mano" el encanto del entorno rural asturiano.

Made in Asturias

El Made in Asturias o, dicho en asturiano, el ‘fecho n'Asturies' tiene una estrecha relación con los oficios tradicionales. Relación tanto en el ámbito del arte y artesanía más innovadora y creativa, que bebe de la fuentes tradicionales, como en el campo de la etnografía, donde los hórreos, cabazos, teitos y otras construcciones típicas surgen como una mezcla de ingenio, supervivencia, adaptación al medio y creatividad humana que aún hoy generan sorpresa e interés a los viajeros más sensibles.

Un patrimonio arquitectónico que combina tradición y vanguardia

Asturias conserva su patrimonio arquitectónico civil y religioso y su patrimonio industrial a la par que los combina con la vanguardia.
Laboral Ciudad de la Cultura, en Gijón; el Centro Niemeyer, en Avilés; y el Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo, obra de Santiago Calatrava, en Oviedo, son ejemplos de este espíritu conciliador de los asturianos, que han sabido potenciar lo mejor de su pasado e integrarlo en la modernidad.

El reino del carbón y del acero

Asturias, vetusto reino ibérico, tuvo desde su génesis unas privilegiadas entrañas, que hicieron que la humanidad sobreviviese a la última gran glaciación.
Desde entonces la savia del subsuelo fue codiciada en todas las edades y etapas culturales, desde los romanos hasta hoy. La riqueza geológica convirtió a la región, en la primera revolución industrial, en un verdadero reino del carbón y del acero, momento histórico que ha dejado un impresionante legado patrimonial, intelectual y social. El patrimonio industrial de Asturias es pasado pero está presente.

La única sidra que se escancia en el mundo

Citaba el escritor y viajero griego Estrabón la sidra, en el año 60 a. C., sin haberla probado nunca. Hoy en día, esto sería casi un sacrilegio. Los asturianos tienen en el caldo de la manzana no solo su bebida autóctona, sino también un elemento cultural que forma parte de su forma de ver la vida, un paraguas bajo el que se articulan territorios e, incluso, una seña de identidad.
La sensación de escanciar sidra, por ejemplo, es una experiencia única que se vive de una forma especial en Asturias porque es el único territorio sidrero en el que se realiza este ‘ritual' lúdico-gastronómico.

Una viticultura heróica de origen medieval

Cuando nos encaminamos hacia el Suroccidente asturiano nos encontramos un paisaje sorprendente y distinto. Montañas que se elevan hacia el infinito y serpenteantes carreteras que corren a su abrigo, donde aparecen las bancadas y tenemos la primera impresión de esa viticultura heróica de montaña que se práctica en Asturias y que constituye un espectáculo único. Pueden parecer simples terrazas ganadas al abismo de un modo caprichoso, pero solo hace falta aclarar la mirada para ver en su suelo los viñedos que se erigen orgullosos como prueba palpable de que se ha entrado en tierra de vinos.

La gran despensa cantábrica

Si Asturias es un paraíso para los sentidos, jamás puede olvidarse el del gusto. El culto al paladar se percibe porque prácticamente todo en esta tierra se celebra, se conmemora, se recuerda o se disfruta en torno a una mesa con mantel. La verde orografía asturiana es símbolo de fertilidad, alimento de una huerta rica y pasto para una ganadería de carne y de leche de gran prestigio. Más de trescientos kilómetros de costa y alguno de los mejores puertos del Cantábrico garantizan unos pescados y mariscos excelentes en la cocina. Se puede decir, por tanto, que el Principado es una verdadera despensa natural.