También conocida como el Sendero Máxicu, La Senda de la Peridiella discurre en paralelo al río de La Marea, entre frondosos bosques de ribera y pequeñas intervenciones artísticas que convierten el paseo en una experiencia mágica.

Desde el primer tramo, el sendero se adentra en una galería natural de alisos, fresnos y sauces, que filtran la luz y mantienen el ambiente fresco y sereno. El sonido constante del agua y el buen estado del firme —apto para caminar, correr o ir en bicicleta— lo convierten en una ruta ideal para familias, incluso con niños pequeños o carritos de bebé.

Pero lo que realmente distingue a esta senda es su dimensión fantástica y lúdica. Ocultos entre la vegetación o integrados en los troncos de los árboles aparecen puertas diminutas, casas del ratoncito Pérez, xanas, gnomos, duendes y ojos misteriosos que parecen vigilar desde la corteza. Estas intervenciones, obra de la artista Ángeles Cobián, han dotado al camino de una identidad propia que conecta especialmente con la infancia, convirtiendo cada paseo en una aventura entre seres mitológicos asturianos y detalles inesperados.

Además de su atractivo estético, esta ruta promueve el contacto respetuoso con la naturaleza, la observación del entorno y la creatividad. No es raro ver a niños buscando nuevos personajes ocultos en el bosque o adultos redescubriendo el recorrido con mirada atenta.

El trayecto, de carácter lineal, permite regresar por el mismo camino, lo que multiplica las posibilidades de observación y juego. La combinación de naturaleza, arte y accesibilidad hace de la Senda de la Peridiella un lugar perfecto para desconectar, explorar en familia y demostrar que, a veces, lo más mágico no se encuentra en las cumbres más altas, sino a pocos pasos del día a día.

  • Señalética propia

Consejos básicos antes de salir a la montaña

  • Si vas con perro, llévalo siempre atado.
  • Evita acercarte al ganado.
  • Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
  • No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
  • Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.

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