Cascada de Mexica
- Dirección Ponticella Occidente de Asturias
- Distancia Distancia: 3,9 kms
- Dificultad Dificultad: Fácil
- Desnivel acumulado + Desnivel acumulado: +302 m
- Desnivel acumulado - Desnivel acumulado: -302 m
- Altitud máxima Altitud máxima: 367 m
- Altitud mínima Altitud mínima: 82 m
- IBP index IBP index: 39
- Modalidad Modalidad: Senderistas
- Tipo recorrido Tipo recorrido: Ida y Vuelta
- Tipo de ruta Tipo de ruta: Con Cascada
- Retorno en Ferrocarril Retorno en Ferrocarril: No
Un recorrido de fácil tránsito que combina naturaleza, historia y misterio, ideal para quienes buscan una caminata llena de encanto.
La ruta comienza en Ponticella, donde es posible visitar su iglesia antes de iniciar el recorrido. El primer tramo desciende suavemente hacia la pradería de Las Cellas, para luego adentrarse en un bosque mixto dominado por abedules y madroños. Los madroños, con sus frutos rojos y brillantes, aportan un toque de color al paisaje, mientras que los abedules, con sus troncos blancos y esbeltos, crean una sensación de frescura y ligereza. A medida que avanzamos, también aparecen pequeñas plantaciones de pinos, que contrastan con los árboles autóctonos y reflejan la intervención humana en el entorno.
A lo largo del sendero, encontramos curiosidades botánicas, como la seta Phallus impudicus, reconocida por su peculiar forma y su olor característico. Este hongo, presente en zonas húmedas y sombrías, es un indicador de la riqueza ecológica del bosque, añadiendo un interés especial a la ruta para los amantes de la naturaleza.
El sonido del agua comienza a hacerse más presente conforme avanzamos. El sendero desciende cada vez más, volviéndose empinado y con suelo irregular, mientras el murmullo del agua se convierte en un acompañamiento constante. La humedad del ambiente aumenta y la vegetación se densifica, con helechos y musgos cubriendo el suelo y los troncos de los árboles, creando un entorno de gran belleza.
Finalmente, llegamos a la cascada de Méxica, un salto de agua que cae sobre una pequeña charca rodeada de vegetación. Aunque no es muy alta, la cascada destaca por su entorno, con un estrecho torrente de agua descendiendo por las rocas y formando un velo líquido en medio del bosque. Este rincón idílico, donde la naturaleza parece susurrar antiguas historias, está envuelto en una misteriosa leyenda.
Se dice que bajo la cueva donde se precipita el agua existe un palacio de oro, morada de un rey moro y sus dos hijas encantadas, de cabellos dorados. Un príncipe moro, cautivado por sus melenas resplandecientes, se enamoró de ambas, despertando los celos entre las hermanas. Una de ellas, consumida por la envidia, cortó la melena de su hermana y la arrojó al río, creando con su dorada cabellera el salto de agua que hoy contemplamos. El príncipe, maravillado por la belleza de la cascada y conmovido por la bondad de su dueña original, rechazó a la hermana traicionera y desposó a la de cabello dorado.
El regreso se realiza por el mismo camino, permitiendo redescubrir el paisaje desde una perspectiva diferente. La subida, salvo el primer tramo más empinado y con terreno irregular, es suave y llevadera, lo que hace que la ruta sea adecuada para senderistas de todos los niveles, incluyendo aquellos que buscan una caminata sencilla y relajante. En el trayecto de vuelta, se pueden apreciar nuevamente las características del bosque y detenerse a observar la flora y fauna local con mayor detenimiento.
La ruta a la cascada de Méxica no solo permite disfrutar de un entorno natural de gran belleza, sino que también sumerge al caminante en una atmósfera mágica, donde la leyenda y la naturaleza se entrelazan en un rincón lleno de encanto y misterio.
- Tramos por carretera
Consejos básicos antes de salir a la montaña
- Evita acercarte al ganado.
- Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
- Si vas con perro, llévalo siempre atado.
- No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
- Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.