Dolmen de Merillés
- Dirección Tuña, Merías Occidente de Asturias
- Distancia Distancia: 10,16 kms
- Dificultad Dificultad: Media
- Desnivel acumulado + Desnivel acumulado: +559 m
- Desnivel acumulado - Desnivel acumulado: --559 m
- Altitud máxima Altitud máxima: 793 m
- Altitud mínima Altitud mínima: 230 m
- IBP index IBP index: 56
- Modalidad Modalidad: Senderistas
- Tipo recorrido Tipo recorrido: Ida y Vuelta
- Tipo de ruta Tipo de ruta: Montaña
- Retorno en Ferrocarril Retorno en Ferrocarril: No
El recorrido parte de Tuña, un pueblo repleto de construcciones con historia, entre las que descubrimos vestigios romanos y torres medievales y asciende hasta llegar al dolmen, una cámara funeraria que ha fascinado a los visitantes durante milenios.
Esta ruta con historia se inicia en Tuña, un precioso pueblo galardonado con el título de "Pueblo Ejemplar de Asturias" en el año 2000, un reconocimiento a la riqueza de su patrimonio. Al apearnos del coche, nos recibe un entramado de construcciones con historia: nada menos que tres palacios, un puente, vestigio de una antigua calzada romana, y varias casas y torres medievales que susurran historias de antaño. Sin duda, un comienzo prometedor para una ruta que, si bien es relativamente corta en distancia, es notablemente empinada.
Cruzando el río Tuña por el histórico Ponte de Carral, encaramos hacia la izquierda una pista que será nuestra guía hacia Merías. Apenas 300 metros después, la pista se transforma en una senda que comienza a ascender suavemente por el valle de Tuña, adentrándonos cada vez más en la naturaleza.
Si tomamos la ruta con calma, seremos capaces de saborear cada detalle. El camino nos regala la compañía de enormes castaños que flanquean parte de la senda antes de llegar a Merías, mientras la perspectiva del paisaje se amplía y transforma a medida que ganamos altura.
Alcanzados los primeros 1.7 kilómetros, el camino nos invita a tomar el sendero de la derecha y, a los pocos metros, un desvío hacia la izquierda nos conduce directamente al pueblo de Merías. Una vez allí, nos adentraremos en sus calles: primero, giramos a la derecha y luego tomamos la primera calle que encontramos hacia la izquierda.
Unos 200 metros más adelante, tomaremos el camino de la derecha, y en los 200 metros siguientes realizamos un giro pronunciado a la izquierda. A partir de este punto, nos mantendremos en esta senda hasta alcanzar las camperas, vastas extensiones de pastos que nos acercan aún más a nuestro destino.
Poco a poco, el embalse empezará a aparecer en el horizonte, desplegando su azul intenso en contraste con el verde circundante y con un poco de suerte, la naturaleza nos sorprenderá con la aparición de algún zorro escurridizo o podremos avistar los majestuosos asturcones, los caballos de raza autóctona asturiana que pastan libremente en la zona, un símbolo vivo de la conexión de esta tierra con sus raíces.
Sin desviarnos de la senda en ningún momento, llegaremos a una bifurcación crucial. Ambas opciones nos llevarán al Dolmen de Merillés, pero con enfoques diferentes. Por la izquierda, la ruta es ligeramente más larga y pasa por la zona del Carbayal. La ruta de la derecha, por su parte, es más directa pero implica una mayor pendiente. Para nuestra ruta, tomaremos la rama de la izquierda, disfrutando de un camino con menos desnivel.
Una vez superado el Carbayal, a la altura del kilómetro 4.6, giraremos hacia la derecha. Y, como por arte de magia, apenas 300 metros más adelante, nos encontraremos frente al imponente Dolmen de Merillés.
Formado por cuatro ortostatos, grandes bloques de piedra verticales que delimitan una cámara funeraria de forma rectangular, el dolmen es uno de los monumentos megalíticos más bellos de de Asturias.
Tras absorber la mística y la historia de este lugar sagrado, regresaremos por el mismo camino, con la sensación de haber conectado directamente con el pasado más remoto de Asturias.
PR256
Consejos básicos antes de salir a la montaña
- Evita acercarte al ganado.
- Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
- Si vas con perro, llévalo siempre atado.
- No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
- Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.