A lo largo del camino, la vegetación se transforma progresivamente, desde las huertas iniciales hasta densos bosques mixtos, mientras el horizonte se expande, revelando impresionantes panorámicas de varios valles asturianos.

El itinerario de unas tres horas de recorrido entre la ida y la vuelta, comienza en el núcleo de Viḷḷar, al que se accede a través del valle de Cenera por la carretera MI-4. 

La ruta abandona Viḷḷar por una pista que asciende ligeramente hacia el sur y que se adentra en una zona de bosque. En esta primera parte de la ruta se observa cómo la vegetación va cambiando poco a poco: se dejan atrás las huertas que rodean el pueblo de Viḷḷar para introducirse en un bosque mixto donde predominan los castaños y los robles. Según se gana altura, los abedules y sauces van tomando el relevo. Algunos pequeños regueros de agua cruzan discretamente bajo el camino y los fresnos aparecen junto a las cabañas y los cierres perimetrales de las fincas, elaborados con madera a la vieja usanza, lo que le da un toque tradicional al entorno.

Aproximadamente a los 2.2 kilómetros desde el inicio, la pista principal converge con otro camino. En este punto, se debe continuar recto por el sendero principal, obviando el desvío. Unos 800 metros más adelante, alcanzando el kilómetro 3 del recorrido, se debe realizar un giro a la izquierda para proseguir sin desviaciones. Se mantiene esta dirección durante aproximadamente un kilómetro más, momento en el que se debe girar hacia la derecha. 

Tras avanzar unos pocos metros más, se llega finalmente al Alto del Cordal, que marca el punto final de esta ruta. Desde este alto se puede disfrutar de las hermosas vistas del valle de Mieres y a lo lejos Lena, Riosa y, por supuesto, al imponente macizo del Aramo, e incluso, en la distancia, la célebre subida al Angliru.

Para volver al punto de partida, hay que volver por el mismo de recorrido. 

Consejos básicos antes de salir a la montaña

  • Evita acercarte al ganado.
  • Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
  • Si vas con perro, llévalo siempre atado.
  • No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
  • Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.

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