Blog turístico de Asturias
La Senda del Oso con los niños, a pie y en bici
12 abr 2016

Carmen Osorio

Tras la Ruta del Cares, la Senda del Oso es la más frecuentada de nuestra región. Y no es para menos. Su entorno, la posibilidad de contemplar osos y el hecho de que todo el camino transcurra por pista peatonal, hace que sea perfecta para ir en familia, bien sea a pie o en bicicleta. Esta última opción es todo un aliciente para los pequeños. Además, es la mejor forma de poder hacer una gran parte del recorrido ya que la ruta, en total, recorre nada más y nada menos que 48 kilómetros.

Pero hoy, me detendré en el tramo de la senda que va por los concejos de Proaza y Teverga, de unos 18 kilómetros.

 

Una ruta de origen minero
 

Aunque hoy en día toda la actividad de la Senda del Oso gire en torno al oso pardo que aún vive en Asturias, esta famosa ruta tuvo su origen en una antigua vía férrea que transportaba carbón desde los concejos de Proaza y Teverga hasta Trubia. Al final, las minas se agotaron y la vía quedó abandonada en 1964.

 

 

Senda del Oso

 

Fue en 1995 cuando un primer tramo de seis kilómetros, entre el área recreativa de Tuñón y Proaza, fue inaugurado como senda ciclosenderista. Y cuatro años después, se inauguró un último tramo, así que estamos hablando de una ruta relativamente reciente. Sus túneles aún recuerdan que fue lugar de paso.


El cercado de los osos


Quizás sea éste el mayor aliciente para realizar la Senda del Oso, aunque es cierto que vimos a muchas personas acercarse a esta zona sin realizar posteriormente la ruta. Sólo con observar a las ya famosas Paca y Molina, muchos se dan por contentos. Y es que Paca y Molina son los únicos osos pardos cantábricos puros en cautividad que existen en España. Por eso, ir al cercado fue lo primero que hicimos; está en una superficie de monte de unas cuatro hectáreas entre los pueblos de Villanueva y Proaza, en una zona que permite vivir a las especies en semilibertad.

 

 

Cercado de los osos en la Senda del Oso

 

Hace tiempo solo era posible ver a los osos a las horas en las que se les daba la comida. Sin embargo, ahora se les puede ver a cualquier hora. Nosotros pasamos por allí en torno a las 11 de la mañana y allí estaban; para los niños fue toda una experiencia contemplar a los osos en lo más parecido al que sería su hábitat natural y se quedaron muy sorprendidos por el tamaño de Furacu, el más grande de los cuatro ejemplares que pueden verse allí.

 

 

Cercado de los osos en la Senda del Oso

 

Recordad que no es buena época cuando están hibernando, que suele ser desde finales de noviembre hasta primeros de marzo, un período en el que permanecen en las oseras, aunque pueden salir ocasionalmente. 


La ruta en bicicleta


Y, precisamente desde el cercado, comenzamos nuestro trayecto. En esa zona, lo mejor es aparcar en el mismo pueblo de Proaza, donde está la Fundación Oso Pardo, o en el área recreativa de Buyera, que tiene aparcamiento, cafetería, zona de juegos, mesas… Cualquiera de los dos puntos está a poco más de 500 metros del cercado.

 

 

Preparados para iniciar la ruta

 

Yo decidí hacer la senda a pie a un buen ritmo para poder llevar al pequeño en su sillita, donde en algún momento tenía que dormir, mientras que el resto de la familia se decantó por las bicicletas pensando precisamente en que fuera más ameno y menos cansado para los niños. Y fue un acierto.

 

 

¡Totalmente equipados!

 

Si no disponéis de bicis o sillas para llevar a los peques en las bicicletas de los adultos, tenéis varias empresas de turismo activo que las alquilan.

 

 

Un alto en el camino para almorzar

 

Es bueno que tengáis en cuenta que, desde el pueblo de Proaza hasta Entrago, en Teverga, no hay restaurantes ni bares así que, si queréis pasar el día, lo mejor es que os llevéis unos bocatas y os sentéis a comer durante el paseo, como hicimos nosotros.


 

Una parada para descansar y ver los animales

 

La ruta en bici completa desde Proaza hasta Teverga lleva más de tres horas y con niños hay que ir parando de vez en cuando, por lo que es fácil que os lleve mucho más tiempo. Sin embargo, si decidierais comenzar la senda a la inversa, es decir, desde Entrago, en Teverga, os llevará menos tiempo.

 

 

¡Esperadme! Esta ruta tiene alguna cuesta

 

Aunque aparentemente sea una ruta llana, hay una pequeña pendiente que hace más fácil el trayecto en esa dirección. Nosotros lo hicimos pensando en ver a los osos cuanto antes pero quizás lo más práctico y menos cansado para los niños sea empezar en Teverga y así evitar esa poca pendiente que os menciono.

 

 

A punto de entrar en los túneles

 

Otro de los alicientes de la senda es su entorno. Y no sólo el paisaje, que es espectacular en algunos tramos, sino también la magia de los más de 30 túneles que puedes encontrarte. No hace falta decir que pasar por algunos de ellos fue lo que más les gustó a los niños. Eso sí, aunque están iluminados, la pista no se ve del todo bien y es un poco irregular así que hay que ir con cuidado. También conviene tener precaución en dos tramos en los que la senda se cruza con la carretera, de ahí que los niños tengan que ir siempre cerca de los adultos.

 

 

Senda del Oso

 

Por lo demás, la ruta está vallada y no supone ningún peligro. Es más, creo que es la senda perfecta para hacer en familia.

 


Colegiata de San Pedro de Teverga

 

Aunque la senda del Oso finaliza en Cueva Huerta, merece la pena acercarse a la capital de Teverga, La Plaza, que está a menos de dos kilómetros. No sólo por las vistas sino también por contemplar la emblemática iglesia colegial de San Pedro de Teverga, un templo del siglo XI que conserva elementos del Prerrománico y del Románico. Se trata de un Bien de Interés Cultural.

 

 

La colegiata de San Pedro de Teverga

 

Un rasgo decorativo que conviene destacar es la escultura del Cristo crucificado, datada en el siglo XIII, que está situada en su capilla mayor. En la iglesia existe un museo en el que destacan los cadáveres momificados del Marqués de Valdecarzana y de su hijo Pedro de Miranda, el abad de la Colegiata desde 1690 a 1720. Las visitas al interior se hacen en unos horarios establecidos en temporada alta y con cita previa el resto del año.

 

 

¿Cuándo volvemos?

 

Sin ninguna duda, ha sido uno de los planes más divertidos y completos que hemos hecho en familia. Tanto, ¡qué repetiremos! Y en parte porque la senda es perfecta para hacer en bici y quizás es un plan más apetecible para los peques. Y lo bueno es que uno decide cuántos kilómetros quiere o puede hacer en función de las edades de los niños. Totalmente recomendable.

Texto y fotos: Carmen Osorio (http://nosoyunadramamama.com)
 

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