Blog turístico de Asturias
Mil sensaciones inesperadas te aguardan en Grado
05 may

Dicen que vista desde el cielo, Grado, capital del concejo del mismo nombre, es una especie de isla entre dos ríos, el Cubia y el Nalón. Y tal vez sea esta profusión fluvial en sus entrañas la que hace que Grado capital y concejo sea una de las zonas de huerta más rica y sabrosa que puedas imaginar, y todo esto, entre otras delicias que se pueden contar del sitio donde se elabora el tocinillo de cielo más dulce de España.

 

 

Casco histórico de Grado

Una especie de Manhattan a la asturiana

 

Y es que Grado es una especie de Manhattan a la asturiana, donde lo mismo te encuentras un lugareño que va a su famoso mercado dominical a vender sanos productos de la tierra que una peregrina australiana fascinada con el Camino de Santiago Primitivo que, como no podía ser de otra manera, hace parada y fonda en Grado.

Detalle de arquitectura civil en la villa de Grado

El casco histórico de Grado no tiene desperdicio alguno, y conserva interesantes vestigios arquitectónicos especialmente de los siglos XVIII y XIX, lo que además le da un tinte muy romántico a un paseo por esta villa ilustre, donde cada rincón te transporta a universos paralelos.

Arquitectura Indiana en la villa de Grado

El cromatismo indiano de la villa moscona

 

Y como dicen que “para gustos, colores y para colores, flores”, las fiestas más populares de Grado son las Flores, la primera y la segunda, y en cuanto a colores, tal vez sea una de las villas más coloristas de todo el mapa asturiano. La paleta cromática la ponen los numerosos palacios indianos que se conservan en magnífico estado en pleno centro de la villa.

Casa indiana en la villa de Grado conocida como el Capitolio

Por otro lado, si piensas que el Capitolio se ubica en ciudades como Whashington o La Habana, en cuanto des una vuelta por Grado descubrirás que también aquí existe un Capitolio, que es precisamente uno de las más fascinantes casas indianas de toda Asturias, y cuenta además con impresionantes jardines.

A medida que tu tiempo transcurra por la villa moscona - también llamada así por el curioso gentilicio con leyenda que tienen los naturales del lugar - descubrirás tantas singularidades que te quedarás totalmente prendado…

Patio interior del Palacio de los Miranda-Valdecarzana

Por ejemplo, la Casa de Cultura de Grado, ubicada en el espectacular y magníficamente rehabilitado Palacio de los Miranda-Valdecarzana, es la única en España que posee una biblioteca especializada en poesía; además delante mismo de este Palacio y en las proximidades de lo que queda de la antigua muralla, te encontrarás un biblio-árbol, donde podrás dejar un libro y coger otro, en una práctica cada vez más extendida como es la del  “crossbooking”.

Biblio-árbol en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Grado

Además, en esta zona no será extraño que puedas conversar con algún peregrino jacobeo que deambula por la villa buscando la Capilla de los Dolores, punto clave del Camino de Santiago en territorio moscón y estupendo ejemplo de la arquitectura dieciochesca.

Capilla de los Dolores en la villa de Grado

Está claro que Grado es una villa artística, culta, literaria, tanto es así que uno de sus hijos más ilustres, Valentín Andrés Alvarez, - que tiene un busto en un céntrico parque - fue íntimo de Federico García Lorca, hasta tal punto que el poeta y dramaturgo granadino visitó Grado con su compañía teatral La Barraca.

Parque en el centro de la villa de Grado

Además, si algo caracteriza Grado es que siempre es un lugar ambientado, un sitio donde sus gentes, muy entreabiertas, se mezclan con los visitantes y los cada vez más numerosos peregrinos del Camino de Santiago, para disfrutar de un almuerzo, una sobremesa, un café con buenos dulces - Grado destaca por sus muchos obradores -, un vermú, una tertulia, una espicha, una romería o lo que pinte. En Grado cualquier excusa es buena para ampliar el círculo de amistades.

Tan sociables, trabajadores y buenos comerciantes son los moscones que hacen mercado dos veces por semana - los domingos y los miércoles -, algo que no ocurre en otras ciudades o villas de Asturias. 

Huertos urbanos a orillas del río Cubia a su paso por la villa de Grado

Tal vez Grado deba en parte su carácter cosmopolita, de tierra de paso y de cruce de caminos - el de Santiago y el Camín Real de la Mesa – a su entorno fluvial, que la convierte en una villa fértil y radiante. No hay nada que se dé mal en sus huertas. De hecho, cuando te acercas a su paseo a la vera del Cubia, te encuentras una escena que te recuerda a un pueblo bretón o normando, y son los huertos urbanos que algunos vecinos tienen allí y que cuidan “como oro en paño”, y es que no es para menos con los productos tan sanos y sabrosos que dan.

Jardín de las Mariposas en Grado

Cruzando algunos de los puentes sobre las cristalinas aguas del Cubia, llegas al Jardín de las Mariposas, y no necesitarás ser un experto en botánica para disfrutar con las muchas especies de plantas y de mariposas que pululan con total sosiego por aquellos lares. Sin duda será uno de los momentos más apacibles de tu visita moscona.

Jardín de las Mariposas en la Villa de Grado

Por supuesto, cuando vayas a Grado tienes que acercarte sin falta al pueblo de Peñaflor - un hito notable en el Camino de Santiago Primitivo -, donde verás su iglesia de San Juan y su histórico puente, que ha sobrevivido a tantos avatares históricos.

Puente de Peñaflor en Grado

Y si del Camino de Santiago hablamos, de la villa de Grado a San Juan de Villapañada hay, como quien dice, un paseo, y allí podrás vivir el auténtico ambiente jacobeo, pues este pueblo, con su iglesia y su albergue es una de las referencias ineludibles en el Camino Primitivo.

 

 

Albergue de peregrinos en San Juan de Villapañada

Detalle jacobeo en el albergue de peregrinos de San Juan de Villapañada

Vista panorámica del Santuario de la Virgen del Fresno

Ya en el límite entre Grado y Salas llegas al Santuario de la Virgen del Fresno, un lugar increíble, como divino, encarado en la cima de un monte, y desde donde podrás ver en días despejados el Monte Naranco, en Oviedo, y hacia el oriente, el Monte Sueve y las cumbres más altas de los Picos de Europa.

Santuario de la Virgen del Fresno en Grado

La guardesa es un encanto, y siempre está muy pendiente de los peregrinos y otros visitantes que llegan para disfrutar del Santuario por dentro y por fuera, ya que su entorno es una maravilla, con pueblos como la Requexada o la Tejera en sus proximidades.

Pueblo de La Requexada en Grado

Descubrir todo el infinito encanto de este Santuario es un colofón más que satisfactorio para una jornada de relax en la villa moscona y sus alrededores.

Cuando hagas memoria habrás vivido tantas sensaciones distintas, que no sabrás con cuál quedarte: el Grado jacobeo, el ecológico, el fluvial, el histórico, el literario, el dulzón, el de los mercados, el festivo, el indiano… ¡Son tantos Grados en uno que siempre tendrás más de una razón para volver!

 

¡Ven a Grado y comparte tus muchas sensaciones en Facebook con tus amigos!

 

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