Blog turístico de Asturias
Explorando en moto los miradores naturales más espectaculares de la Montaña Central Asturiana
18 ago 2016

Sonia Barbosa Silva

Tomando como punto de partida el Centro de Interpretación del Hórreo de Bueño, en el concejo de Ribera de Arriba y a escasos 5 kilómetros de Oviedo, nos empaparemos a lo largo de este viaje de paisajes que dejan boquiabierto a cualquiera.

En Bueño, elegido Pueblo Ejemplar de Asturias en 2012, no hay cabida para el aburrimiento. Un paseo por sus calles constituye una auténtica ruta etnográfica, un museo al aire libre repleto de hórreos y paneras. No en vano es uno de los pueblos asturianos que reúne mayor concentración de este tipo de construcciones. Muy recomendable, antes de iniciar el paseo, la visita al Centro de Interpretación que nos recibe a la entrada de pueblo. De acceso gratuito, nos acerca al mundo mágico del hórreo: sus orígenes, tipologías, evolución y así como sus distintas funcionalidades. Sin lugar a dudas, ¡un lugar indispensable en nuestra ruta!

Abandonamos el paraíso del hórreo para dirigirnos a un lugar mítico: el Angliru. Sus curvas de herradura y rampas que, en el tramo final, superan el 20% de desnivel han convertido a este puerto en uno de los más duros, y un verdadero reto para los moteros inexpertos. Una vez que coronamos el puerto, desde lo alto, tendremos ante nosotros un impresionante paisaje. Desde aquí, partiremos hacia el Valle de Turón, delimitado por el Cordal de Longalengo, Sierra de Navaliego y Cordal de Urbiés, por la AS-337 a cuya vera encontraremos los vestigios de algún tren minero. No debemos pasar por alto que estamos en una zona donde la minería tuvo un gran auge y que dejó su impronta en el paisaje; hoy ataviado de antiguos pozos, castilletes y bocaminas. En este itinerario saldrán a relucir nombres como: Pozo Santa Bárbara, Pozo Figaredo o la mina Fortuna.  Atravesaremos el corazón de pueblos como Urbiés, en el que residen las dos únicas elaboradoras de un queso, del mismo nombre, de sabor picante y fuerte y cuya elaboración requiere un gran trabajo y un intenso cuidado.

Esta carretera, unos kilómetros más arriba, se convertirá en una atalaya desde la que, en días despejados, podremos divisar el Pico Tres Concejos, el Valle del Aramo o el puerto de San Isidro e, incluso con algo de suerte, un lejano mar de nubes en el que la suave silueta de las montañas parece que casi toca el cielo. Esta ventana no es otra que la conocida como el Alto de La Colladiella. Un lugar – a 800 m de altitud y en pleno paisaje protegido de las Cuencas -, en el que una vez más se ha querido recordar la importancia de la minería en la zona con la instalación del ‘Monumento a los Mineros’. Inaugurado el  11 de Junio de 1972, es obra de Diego Dorado, artesano del metal, según diseño de Sabino Fernández Antuña. En él, dos mineros entrelazados simbolizan la solidaridad y la unión de este  sector industrial.

Si descendemos por la ladera opuesta llegaremos al concejo de Laviana donde Alberto Begega estará encantado de enseñarnos el Aula Didáctica ´El Molín de la Chalana´. Una herencia que quiso recuperar del olvido para que no llegara a derrumbarse. No estudió el oficio de molinero, sino que lo vivió desde que era un niño. No entiende de técnicas ni estructuras. Y todo aquél que le visite (previa petición al teléfono 689 285 677) podrá degustar unos deliciosos tortos caseros hechos con la harina que se muele en este molín, inaugurado en 1.931.

Desde aquí, apenas 20 kilómetros nos separan del santuario de San Vicente de Serrapio, ya en el concejo de Aller que, aunque data del S.XIII, se erigió sobre una construcción prerrománica del S.IX fundada por el presbítero Gagius, como indica la lápida fundacional encontrada en sus inmediaciones. Presenta planta de tres naves rematadas con cabecera de tres ábsides, circular en el centro y recto en los laterales, fue declarado Monumento Histórico Artístico el 15 de Noviembre de 1.983. Situado en un trazado secundario del Camino de Santiago, llama la atención su revoque exterior que oculta la pobreza de la mampostería que hay debajo.

En la glorieta de Corigos nos desviaremos para poder llegar a otra de las joyas de esta ruta: Coto Bello. Nos faltarán adjetivos suficientes para describir la sensación que experimentaremos allí arriba. Uno de los mejores balcones no sólo de la zona centro, sino de Asturias. Ni siquiera estará demás quitarnos las botas y sentarnos sobre el prado durante unos minutos; en silencio, simplemente, para observar las vistas, escuchar el trino de los pájaros y admirar los paisajes que nos regala la naturaleza. En este punto, el asfalto toca a su fin, por lo que el regreso lo haremos por la misma carretera de acceso despidiéndonos de Coto Bello al que se le conoce y, muy acertadamente, como ´El Mirador de Aller´.

 

Dirigiéndonos hacia Pola de Lena y a pie de carretera llamará nuestra atención una imponente iglesia de colores rojizos. No es otra que la del Poblado Minero de Bustiello, en Mieres, donde una visita a su Centro de Interpretación nos ayudará a profundizar en la figura de Claudio López Bru, Il Marqués de Comillas, una de las personas que mejor simboliza el llamado “paternalismo industrial”.

López Bru ideó ‘el poblado de Bustiello’ como capital de un concejo que abarcaría todas sus propiedades y destinado a obreros, que inspirados en su ideología, fueran ejemplo para el resto. Allí, para favorecer sus intereses,  les brindó un estado de bienestar, sorprendente para la época, que permitía mantenerlos alejados de la influencia de los sindicatos obreros. Como se comprueba durante la visita; el Marqués de Comillas construyó, para el personal de la Sociedad Hullera Española, todo un pueblo con cómodas viviendas, escuela para los hijos de los empleados y para los propios trabajadores (clases nocturnas), hospital y una magnífica iglesia.

Si continuamos nuestro periplo, en un entorno extremadamente cuidado, sobre una colina que domina el valle del río Lena, nos encontraremos con otras de las joyas del arte prerrománico o asturiano: Santa Cristina de Lena (s. IX) - declarada en 1.985 Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO-. De reducidas dimensiones, su atractivo interior radica en un magnífico iconostasis formado por tres arcadas sobre capiteles y columnas, decorado con huecos rectangulares cerrados por celosías caladas y un cancel visigodo.

Campomanes nos espera para indicarnos el camino que seguiremos hacia el Puerto de la Cubilla. Un recorrido de 28 kilómetros donde cada curva esconde una nueva sorpresa paisajística que mostrarnos y uno no puede evitar buscar un lugar apropiado para parar y sacar su cámara de fotos. Con el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, declarado Reserva de la Biosfera desde el año 2.012 como telón de fondo, esa mole pétrea se alza sobre las verdes praderías y valles glaciares dando lugar a un paisaje típicamente alpino. Eso sí, en Asturias. Echar la vista atrás nos permite dibujar el trazado ondulante de una de esas ´carreteras olvidadas´ en las que la única compañía es el ganado que campa a sus anchas y que nos regala, sin saberlo, una auténtica sinfonía de cencerros.

Las Ubiñas son palabras mayores y éste, un puerto de esos de los que, cuando uno lo visita, siempre piensa en volver. Nuestro último mirador natural en este viaje no es otro que el Gamoniteiru, que con sus 1.791 metros se ha convertido en el techo de la Sierra del Aramo. Una ascensión de vértigo nos llevará hasta un extenuante paisaje donde el color verde ha quedado relevado a un segundo plano cobrando gran protagonismo el blanco de la caliza. Todo reduce notablemente sus dimensiones: el ganado, los pueblos… Y al fondo, observando, Peña Rueda.

El Gamoniteiru no tiene rival y es ésta la razón principal por la que su visita será el broche de oro de esta ruta en moto por la Montaña Central. Una zona que ha sido dotada de impresionantes balcones naturales y que, durante aproximadamente 220 kilómetros, harán el disfrute de muchos moteros y moteras que, estoy convencida, repetirán su visita al Paraíso.

Muchos de los puntos de interés de este viaje se encuentran, además, dentro de la famosa Vía de la Plata (el Centro de Interpretación del Hórreo de Bueño, El Angliru, Santa Cristina de Lena...) y pensando en nosotros, los moteros, se han emitido unas tarjetas conocidas como Moto Vía Card, con las que los viajeros que recorran la Vía de la Plata en moto podrán obtener descuentos en diferentes establecimientos.

Aún queda mucha Asturias por recorrer y muchos kilómetros y experiencias que vivir. ¿Os animáis?


 

 

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Texto y fotos: Sonia Barbosa Silva

 

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