Esta ruta circular propone un viaje desde Cangues D’Onís/Cangas de Onís junto a los ríos Güeña y Sella hasta el Picu el Arbolín. A lo largo de este recorrido, el sendero gana altura hacia la aldea de Llueves, el paisaje se transforma y permite visitar lugares históricos como la roca con la inscripción del Rey Favila o la Cueva del Buxu. La culminación en el Picu el Arbolín regala al caminante una de las panorámicas de 360º más espectaculares de la comarca, con vistas de los Picos de Europa y el mar Cantábrico.

Comenzamos el itinerario desde la plaza del Ayuntamiento; en menos de cinco minutos, estaremos en plena naturaleza. Dejamos atrás la Plaza Camila Beceña caminando por la Avenida Covadonga en dirección a Arriondas/Les Arriondes para, poco después, tomar la segunda calle a la derecha. Tras seguir 100 metros, cruzamos el puente del río Güeña. Inmediatamente después del puente, tomamos una senda peatonal empedrada que continúa por la margen derecha del río. Esta senda nos saca rápidamente de Cangas de Onís bordeando la parte posterior del Instituto y el Polideportivo Municipal, siempre pegados al río Sella.

El primer punto de interés se sitúa justo después de pasar el Polideportivo: se trata del “Golondrosu”, un estrechamiento del río Sella de especial belleza. Allí, existen unas escaleras de piedra que bajan al río hasta una pasarela móvil metálica. El Golondrosu es uno de los muchos cotos pesqueros que frecuentan los aficionados a la pesca de trucha, reo o salmón, cuya temporada es famosa por la subasta pública del "Campanu", nombre que recibe el primer ejemplar capturado. Posteriormente, la senda empedrada da paso a una pista de tierra que discurre paralela al río. Es un tramo llano que cuenta con muchas sombras debido a la abundante vegetación de ribera que puebla ambas orillas. Continuamos un kilómetro aproximadamente hasta que un arroyo cruza la pista.

Unos metros más adelante, debemos desviarnos a la derecha por una pequeña pista. A los 150 metros llegamos a la entrada de una finca particular, donde debemos cruzar el arroyo de la derecha y continuar por una estrecha senda empedrada que, durante 300 metros, salva un fuerte desnivel. Un poco más adelante la senda cambia a pista y los últimos metros, hasta cruzar una carretera, están hormigonados. Estamos en la carretera local CO-1 que une Cangas de Onís con Llueves. Continuamos el ascenso hasta el pueblo de Llueves, que nos recibe con una pequeña plazoleta de la que salen tres ramales; tomaremos el primero a la derecha. Doscientos metros más y estamos en la Iglesia de Santo Toribio. A escasos 50 metros, orientada hacia Cangas y casi escondida, encontramos una talla en una roca con la inscripción: “Un oso mató al rey Favila. Año 739”. Se trata del homenaje que los Duques de Montpensier encargaron en 1857 para recordar el lugar en el que el Rey Favila, hijo de don Pelayo, fue muerto por un oso durante una cacería. Retrocedemos a la iglesia de Llueves, la bordeamos y continuamos caminando en dirección norte hacia la ladera del Pico del Arbolín.

Aunque hay varios cruces, debemos continuar siempre por la pista asfaltada en dirección ascendente. Dejamos atrás las últimas casas del pueblo y, a los 150m, tomamos un marcado desvío a la derecha con la indicación de GR-109. A partir de aquí, tras 50 metros de asfalto, volvemos a caminar por pista de piedra y tierra. El ascenso se realiza de manera cómoda ya que la pista, de origen maderero, describe varios zigzags. Desde este punto, son muchos los lugares donde detenerse a observar la amplitud de los valles. Podemos buscar, a vista de pájaro, la silueta del puente romano en el casco urbano de Cangas de Onís e ir descubriendo las cumbres de Picos de Europa. Siempre en sentido ascendente, prestaremos atención al segundo desvío a la izquierda; mientras la señalización del GR-109 continúa en dirección Este, nosotros tomamos este desvío que, en algo menos de 1 kilómetro, nos deja en un marcado collado con una pequeña edificación y una torre metálica con repetidores de telefonía.

Apenas queda un último esfuerzo para alcanzar la cumbre del “Picu el Arbolín”. A la derecha de la edificación, hacia el Este, vemos un pequeño sendero que asciende casi en línea recta por la cresta hasta la cima. Se observa bien, ya que la ladera está deforestada y solo encontraremos monte bajo, alguna espinera o pequeñas manchas de pinar. La cumbre, señalada por un amontonamiento de piedras o “jitos”, nos recibirá con una vista de 360º: al Noroeste la sierra del Sueve y la costa de Ribadesella; al Este la sierra de Escapa y la del Cuera; y al Sur los Macizos de Picos de Europa, el Desfiladero del Sella y cumbres como el Pierzu, el Tiatordos o la Mota Cetín.

Esta formación montañosa sirve de barrera natural a los frentes nubosos del Cantábrico. Es habitual ver las nubes retenidas en su cumbre, fenómeno conocido como efecto Foehn, que ha dado lugar a la célebre frase: “Cuando la niebla asoma pel Picu´l Arbolín no-y falta agua al molín”. Iniciamos el descenso siguiendo la cresta en dirección Este por un entretenido sendero de sube y baja. Al final de la cresta llegamos a una pista que, en dirección Sur, continúa el descenso. Caminamos durante algo más de un kilómetro perdiendo altura hasta cruzar otra pista que recorre la montaña de Este a Oeste; el entronque se realiza en un pequeño collado donde giramos a la derecha hacia el pueblo de Celango.

De Celango al pueblo de Jelgueres descendemos un kilómetro por carretera asfaltada. La primera edificación de Jelgueres es una nave industrial situada en una curva pronunciada; unos 50 metros antes, a la izquierda, desciende una pista hormigonada que nos introduce en la aldea hasta la Iglesia dedicada a San Ramón. Bordeando la iglesia continuamos a la izquierda hacia el Oeste y rápidamente salimos del pueblo. El asfalto se convierte en un camino que, entre muros de antiguas fincas, atraviesa un bosque de especies autóctonas (robles y avellanos). La pista desemboca en un camino vecinal asfaltado junto a una edificación ganadera; giramos a la derecha y en 1 kilómetro llegamos al cuartel de la Guardia Civil en Cangas de Onís. Un poco más adelante encontramos el paseo del río Güeña que recorremos por su margen derecha hasta que un amplio puente peatonal nos permite cambiar de margen para, en escasos 500 metros, regresar a la plaza del Ayuntamiento.

Si queremos acortar el recorrido, existe la opción de iniciar el itinerario en el pueblo de Llueves, donde es fácil encontrar aparcamiento. Para el regreso, el descenso se puede realizar por el mismo camino de ascenso, lo cual lleva aproximadamente una hora y media; o bien, se puede recorrer toda la cresta y, una vez iniciado el descenso por la pista de tierra, tomar el segundo ramal a la derecha. Esta segunda desviación, balizada con las indicaciones del GR-109, conecta tras un kilómetro con el camino de ascenso original, unos metros por debajo de la caseta del repetidor, completando una variante de unas dos horas. Por otro lado, para ampliar la ruta, al llegar al pueblo de Celango —donde la pista desemboca en la carretera— se puede tomar un camino llano a la izquierda en dirección oeste que sale del pueblo en pocos metros. Dicha senda atraviesa unas praderías y comienza un vertiginoso descenso hasta el pueblo de Cardes, punto donde encontraremos la señalización hacia la Cueva del Buxu, una cavidad prehistórica con grabados y pinturas rupestres cuya visita debe concertarse con antelación en la oficina de Turismo de Cangas de Onís. Finalmente, desde Cardes se continúa el descenso por la carretera CO-3 hasta el puente sobre el río Sella, donde justo antes de cruzarlo comienza a la derecha el camino vecinal asfaltado que lleva a Cangas de Onís en un cómodo llaneo, lo que supone ampliar el recorrido total en unos tres cuartos de hora.


 

Basic tips before going into the mountains

  • If you go with a dog, always keep it on a leash.
  • Avoid approaching livestock.
  • If you find mastiffs protecting livestock, do not approach them, do not pet them and do not feed them. Do not allow them to follow you or stray from their herd. They are working.
  • Don't leave a trail. Collect all your waste, including organic waste. Nature is not a dumping ground.
  • Act with prudence. Plan your route well, take everything you need and make sure it is adapted to your physical capacity.

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