Un recorrido sencillo que enlaza naturaleza, historia y espiritualidad a través de túmulos prehistóricos, arte sacro y un entorno rural bien conservado.

La Ruta Arqueológica de la Cabruñana nos invita a recorrer uno de los enclaves con mayor valor estratégico y simbólico del occidente asturiano. Situado en el alto de la Cabruñana, este itinerario circular transcurre por un espacio que ya fue elegido como asentamiento en épocas prehistóricas, por su privilegiada situación entre los valles del Nalón y el Narcea. Las antiguas sociedades que habitaron este paraje dejaron como legado dos necrópolis tumulares, testimonio de una presencia humana ligada al control del territorio, a la defensa natural del entorno y al aprovechamiento de sus recursos.

La ruta, señalizada como PR-AS 127, comienza junto a la carretera nacional 634, en un alto donde podemos estacionar el vehículo en alguno de los establecimientos de la zona. El recorrido avanza por una pista asfaltada hasta el área recreativa de Cabruñana, a poco más de un kilómetro, inmersa en un paisaje que combina pastos y plantaciones de pino y eucalipto con robledales y castañares. Este mosaico natural es el hábitat de aves como el pájaro carpintero o el discreto chotacabras, difíciles de ver pero presentes entre la espesura.

La primera parada arqueológica es la necrópolis de La Cueña, formada por nueve túmulos funerarios de perfil cóncavo, parcialmente ocultos por la vegetación. Estas estructuras datan del Neolítico y de los inicios de la Edad del Bronce, y ofrecen un testimonio silencioso de rituales y costumbres ancestrales. Cien metros después, un cruce nos da la opción de acercarnos al Castiello’l Pedreo, a la derecha, o de ascender por la izquierda hacia el Llano las Ayalgas.

El sendero continúa sin grandes desniveles y entre sombras de árboles autóctonos, hasta llegar, casi en el kilómetro 2, a la segunda gran necrópolis: el Llano las Ayalgas. Aquí encontramos cuatro túmulos principales que agrupan una veintena de sepulturas organizadas en pequeños cementerios. Se trata de uno de los conjuntos tumulares más representativos del concejo de Grado.

Más adelante, el camino se adentra en un bosque mixto desde el que se abren espléndidas vistas al valle de Salas y al núcleo de Cornellana, con su silueta característica. En el entorno del kilómetro 3,6 se atraviesa un antiguo lavadero y, poco después, se cruza con precaución la carretera nacional para acceder a la última etapa del recorrido: el cementerio de Cabruñana.

Aquí se conservan los restos de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, de la que sobrevive su ábside con pinturas murales de los siglos XVI y XVII. Representaciones del arcángel San Miguel, los cuatro evangelistas, los apóstoles y la figura de Cristo decoran aún estas paredes, ofreciendo un cierre simbólico a un itinerario que conecta paisaje, historia y espiritualidad.

El regreso al punto de partida pone fin a esta ruta sencilla pero intensa, que combina el valor arqueológico con el disfrute de la naturaleza y el patrimonio rural asturiano.
 

PR-AS 127B

Consejos básicos antes de salir a la montaña

  • Si vas con perro, llévalo siempre atado.
  • Evita acercarte al ganado.
  • Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
  • No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
  • Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.

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