La Ruta a Cuevallagar, también conocida como Cuallagar, es un recorrido circular que atraviesa uno de los paisajes de montaña más singulares y menos transitados del centro de Asturias. Entre praderías de altura, brañas ganaderas, refugios pastoriles y panorámicas abiertas, esta ruta permite adentrarse en el corazón de la sierra de Yernes y Tameza, un territorio profundamente ligado a la tradición vaqueira y a la actividad ganadera.

El itinerario parte del pueblo de Yernes, donde las construcciones tradicionales y el trazado irregular de sus calles reflejan el pasado vinculado al pastoreo que ha modelado estas tierras durante siglos. Desde las primeras rampas, la pista ofrece una vista elevada del caserío, que pronto queda atrás mientras la senda se adentra en un paisaje de prados y manchas de arbolado autóctono.

El camino asciende de forma suave hasta la Braña de Senra, donde las antiguas cabañas de piedra y los abrevaderos testimonian la actividad ganadera que da carácter a la zona. A medida que se gana altura, el horizonte se abre sobre las sierras vecinas, con la silueta del Collado Fancuaya como referencia.

Desde allí, el sendero avanza hacia el Pico Loral, coronando su cumbre antes de descender a la Collada de la Cadavina, donde enlaza con el PR-AS 260. Este tramo nos conduce hasta la campa de Cuallagar o Cuevallagar, una amplia explanada de montaña donde destaca el singular refugio de pastores, construido en piedra con forma de tronco-piramidal, perfectamente integrado en el paisaje.

El nombre de la vega de Cuallagar proviene de una gran oquedad situada en su extremo meridional, la cueva de Cuallagar o Cuevallagar, refugio natural donde el ganado suele "moscar" en los días calurosos de verano, es decir, protegerse del calor y de las picaduras de las moscas. Además de su papel ganadero, este espacio cuenta con un pasado histórico fascinante: en épocas prehistóricas fue frecuentado por comunidades humanas que dejaron huellas como el conjunto lítico de Fuente Cimera, los abrigos de Peña Blanca y los túmulos del alto de Sograndio.

En el centro de la vega se encuentra también un corro tradicional de planta cuadrada, una construcción única en la región que se ha convertido en punto de referencia en el concejo de Yernes y Tameza.

Cada año, el último sábado de agosto, la campa de Cuallagar o Cuevallagar acoge una romería popular, cita imprescindible del calendario local donde vecinos y visitantes celebran entre naturaleza, tradición y ganado.

El lugar también guarda una de las leyendas más curiosas del concejo: el antiguo pleito por los pastos entre las gentes de Proaza y Tameza, resuelto mediante el combate de dos toros en la Fuente Cimera. Los de Proaza llevaron uno muy grande, ratín. Los tamezanos iban a oponerle otro, también muy grande, de Ca Ramón de la Casona pero, aconsejados por un criado de la casa, decidieron llevar otro más pequeño pero muy fuerte, rojo, villano. Comenzó el combate en La Veiga de Cuallagar, en la Fonte Cimera, donde se enzarzaron por los cuernos y el toro tamezano fue empujando al de Proaza hasta el Cantu la Flecha, donde lo derribó por tierra, marcándose allí el límite con un finxu (mojón) negro. El episodio está representado en el escudo de Tameza, donde aparecen los dos toros enfrentados.

Tras explorar este enclave, el regreso se plantea como un recorrido circular que bordea el Pico Loral y permite un desvío hacia el Aula Vital, espacio educativo que fomenta el conocimiento del medio, las energías renovables y la conexión con la naturaleza.

La ruta desciende finalmente hasta la Fuente La Focea, donde es posible refrescarse antes de regresar al núcleo de Yernes, cerrando así una travesía que combina paisaje, historia, arquitectura pastoril y memoria viva de la montaña asturiana.

  • Discurre parcialmente por el LIC Caldoveiro y parcialemnte por la ZEPA Ubiña-La Mesa de la Red Natura 2000
  • Recorrido parcialmente coincidente con PR-AS 260

Consejos básicos antes de salir a la montaña

  • Evita acercarte al ganado.
  • Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
  • Si vas con perro, llévalo siempre atado.
  • No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
  • Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.

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