Un recorrido que fusiona naturaleza, historia y tranquilidad y que muestra la historia local de un enclave olvidado en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos e Terras do Burón. 

La ruta comienza en la aldea de San Cristobo, un pueblo semiabandonado donde la tranquilidad se funde con la naturaleza. Desde su capilla, el camino desciende ofreciendo vistas panorámicas sobre el valle, cubierto por un denso manto de vegetación. Durante el primer kilómetro, el sendero se adentra en un frondoso bosque de castaños, robles y madroños, donde también encontramos alisos y avellanos. En este entorno, destacan las corripas, construcciones circulares de piedra utilizadas antiguamente para almacenar los erizos de las castañas.

El suelo, cubierto de musgo y líquenes, se mantiene húmedo durante gran parte del año, mientras pequeños cursos de agua emergen entre las rocas, creando una atmósfera mágica. A medida que avanzamos, cruzamos un puente de piedra sobre el río Bobia y seguimos su curso, disfrutando del sonido de sus saltos de agua hasta alcanzar el molino de Mourelle, un rincón idílico envuelto por la vegetación y el murmullo del río.

Desde aquí, iniciamos el ascenso hacia Mourelle, una aldea hoy deshabitada, cuyas ruinas nos hablan de un pasado ligado a la minería y la vida rural. Proseguimos por una pista pedregosa con vistas al cañón del Bobia, un espectáculo natural moldeado por el tiempo, hasta llegar al mirador del Pico Balongo, un enclave perfecto para hacer una pausa y disfrutar de las vistas.

Continuamos la ruta atravesando Brusquete, otra aldea abandonada, y nos adentramos en un túnel natural formado por la copa de los robles. En este tramo, el sendero se vuelve más estrecho y resbaladizo, con pendientes pronunciadas y terreno suelto que requieren precaución.

La primera gran desviación nos lleva a la cascada de Celón, una impresionante caída de 50 metros de altura. Aunque su acceso puede ser complicado, especialmente si el suelo está mojado, la espectacularidad del entorno compensa el esfuerzo. Tras disfrutar de este rincón de belleza natural, retomamos el sendero y seguimos descendiendo por el bosque.

Unos metros más adelante encontramos la desviación hacia la cascada del Picón, que merece una visita. Con 60 metros de altura, esta cascada desemboca en una poza de aguas cristalinas rodeada de exuberante vegetación, convirtiéndola en uno de los rincones más impresionantes de la ruta.

De regreso al camino principal, pasamos por las ruinas del molino da Bobia, un vestigio del pasado rural de la zona. Desde aquí, afrontamos el último tramo del recorrido, con una suave subida de unos dos kilómetros entre robles y pequeños arroyos, mientras el sonido del agua nos acompaña de vuelta a San Cristobo.

La Ruta del Silencio es un recorrido inolvidable que combina historia, paisajes espectaculares y la paz de la naturaleza en su estado más puro. Cada paso nos sumerge en la esencia de este territorio, dejando en la memoria la huella de un entorno cargado de belleza y tradición.

  • Discurre por la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos e Terras do Burón
  • PR-AS 209
  • Recorrido coincidente parcialmente en un tramo menor con el PR-AS 103
  • Tramos resbaladizos
  • Tramos de descenso empinado en la bajada hacia las cascadas

Consejos básicos antes de salir a la montaña

  • Evita acercarte al ganado.
  • Si encuentras mastines protegiendo al ganado no te acerques, no les acaricies ni les des comida. No permitas que te sigan ni se alejen de su rebaño. Están trabajando.
  • Si vas con perro, llévalo siempre atado.
  • No dejes huella. Recoge todos tus residuos, incluidos los orgánicos. La naturaleza no es un vertedero.
  • Actúa con prudencia. Planifica bien la ruta, lleva todo lo necesario y asegúrate de que se adapta a tu capacidad física.

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