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Faro Vidío - Concha de Artedo
Km 0
Km 0
Faro Vidío - Concha de Artedo (Centro de Asturias)
41,5 kms
Difficoltà
Tracciato della rotta
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Os proponemos disfrutar de una jornada diferente mediante este "bicipaseo" por el entorno costero de los concejos de Muros de Nalón y Cudillero, visitando el Cabo Vidío primero para luego pasar la sobremesa en la playa de La Concha de Artedo. 

41,47 kms
Descrizione Muros del Nalón - Concha de Artedo

Será una ruta lineal con inicio y fin en distinto punto, no apta para cualquier tipo de bicicletas (aunque hay recorridos alternativos por carretera) aunque es preciso destacar que no es recomendable para personas con bajo nivel físico.

En el punto inicial de esta ruta, la villa de Muros de Nalón, se puede dar una vuelta por el Palacio de Valdecarzana y Vallehermoso. También se puede visitar la plaza del Marqués de Muros, desde donde esta villa empezó a crecer allá por la Edad Media, y admirar el estilo indiano del ayuntamiento y otros edificios.

Se parte de esta villa enlazando con la nacional N-632 para hacer menos de 2 kilómetros, prácticamente todo en bajada y sin apenas tráfico motorizado (el cual transcurre mayoritariamente por la autovía). Una vez se llega a La Vana hay que desviarse por una carretera local cogiendo el camino de Santiago del Norte (que se toma y se deja en varias ocasiones en esta ruta) para entrar en El Pito, pueblo que alberga la impresionante Quinta de Los Selgas. La Quinta de Los Selgas es un conjunto de palacio y finca ajardinada construido a finales de 1800 por iniciativa de los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas. La mansión conserva casi intacta su decoración original, y alberga pinturas de grandes maestros como Goya o El Greco, acompañado por un variado muestrario de muebles, textiles, objetos de orfebrería y otras curiosidades. Un pabellón vecino exhibe una colección de tapices. Los jardines suponen un compendio del paisajismo europeo y se cuentan entre los más relevantes de España.

A poca distancia y a la altura de la iglesia de Jesús Nazareno, la ruta prosigue hacia Piñera. A continuación se pasa por San Juan y después se incorpora a la carretera  nacional que  lleva en bajada hasta la villa de Artedo. Desde esta villa, se comienza a remontar los casi 3 kilómetros que hay hasta San Martín de Luiña, punto donde la ruta se desvía por la AS-222 hasta San Cosme. En esta localidad hay que desviarse para descender por caminos rurales hasta llegar a Práramo, lugar de inicio de una preciosa senda que acompaña al río Esqueiro hasta Soto de Luiña.

En Soto de Luiña se ve al llegar la iglesia de Santa María, con su torre del reloj. Poco después la ruta continúa ascendiendo rápidamente por una serie de caminos y pequeñas carreteras locales que llevan primero a Oviñana y luego al faro del Cabo Vidío.

Durante todo el trayecto hasta el faro, hay varios miradores para apreciar unas vistas espectaculares del litoral y de los acantilados (de casi 100m de altura) que rodean al cabo; incluso se puede ver el cabo Estaca de Bares y del cabo Peñas si el día está claro y no hay bruma.

Después de esta parada se vuelve a Soto de Luiña por un trazado alternativo al de la ida, y tras pasar dicho pueblo  la ruta continúa por carretera hasta desviarse para ir a Mumayor por un camino, y continuar por pistas, senderos y carreteras locales (pasando por debajo de la mega construcción del viaducto de Artedo) hasta la playa de la Concha de Artedo, momento en el que se recomienda relajarse: darse un baño, comer, sestear... Otra alternativa es llegar por carretera a la playa.

Tras la sobremesa la ruta avanza hasta Cudillero. Se inicia con un tramo de subida hasta las cercanías de Villademar donde hay que desviarse para disfrutar de un agradable paseo en subida por carreteras locales que nos llevarán hasta la estación de tren de Cudillero, punto final de la ruta.

De manera adicional y opcional, en Cudillero (villa marinera y capital pixueta) se puede bajar al puerto por sus laberínticas calles empedradas, disfrutando de un merecido avituallamiento de fin de etapa —con raciones de oricios, curadillos o bígaros— mientras se deleitan con las vistas del anfiteatro que forman sus casas.