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Camín Real de la Mesa
Camín Real de la Mesa
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Camín Real de la Mesa
43.282392,-6.218361
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Fue el sueño de un Imperio, el romano, que ambicionaba las riquezas de la tierra y la bondad de sus gentes; es cruce de caminos - el de la Mesa, el de Santiago y la Senda del Oso - . Es el hogar de los osos pardos y Reserva de la Biosfera - la de las Ubiñas-La Mesa -.

Hubo un tiempo en que los romanos tuvieron un sueño: era la conquista de las tierras más altas de la zona norte de la Península Ibérica con el fin de engrandecer su Imperio. Entre avatares varios, construyeron una vía que, sobre una antigua senda, comunicaba la tierra cantábrica – separada por la cordillera – con la meseta. Así nació el Camín Real de la Mesa, que durante toda la Edad Media fue la comunicación principal para personas, ganado y mercancías con tierras de León y Castilla. Andando en el tiempo, el Camín Real sobrevivió a los muchos vaivenes de la historia y quedó incorporado en la memoria colectiva como uno de los itinerarios culturales que dio vida a Asturias y propició el denominador común de la zona que hoy se conoce como Camín Real de la Mesa.

Los diez municipios que integran y se vertebran en torno a este itinerario tienen gran riqueza cultural, paisajística y natural, constituyendo un verdadero mosaico y catálogo de las excelencias del Principado. Belmonte reluce como el oro, el que hay en su subsuelo, que ya desató la codicia romana, que buscaba en esta parte de Asturias el sustento necesario para fabricar las monedas del Imperio, impulsando así su economía. El pasado se explica y se ve en el Aula del Oro o en la fragua romana llamada El Machuco, y además de los romanos, también los vaqueiros tienen presencia e influencia en esta tierra de pastos, ganado y mestizaje ‘bendecida' por las aguas del Pigüeña.

Candamo tiene dos ‘marcas' que la identifican en cualquier lugar del mundo: son sus fresas, el mejor fruto de su afamada huerta, y la Cueva de la Peña, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Como en Belmonte, un río define su orografía y su estilo de vida, aunque en este caso se trata del más largo de Asturias, el Nalón. La vecina Mosconia, también llamado Grado, es una tierra de vocación hospitalaria y comercial, con una huerta poderosa, con tradición rural, con vivencias indianas, con gusto por la cultura y el deporte, y con una capital, la villa de Grado, que tiene un más que entretenido mercado dominical. Grado, al igual que su vecino y fronterizo Las Regueras, es cruce de caminos, dos de los más importantes de la historia: el Camino de Santiago Primitivo y el Camín Real de la Mesa. Tanta historia comienza en la Edad Media a tener su reflejo cristiano que en el caso de Las Regueras se hace patente en el Prerrománico de San Pedro de Nora y en el Románico de la iglesia de Valsera.

Cuando nos adentramos en los llamados Valles del Trubia o del Oso, se suma un itinerario más, ésta vez es verde y también tiene su historia, fue la antigua vía de un ferrocarril minero y hoy es una de las vías verdes más famosas de España: La Senda del Oso, que comienza en Santo Adriano de Tuñón - donde se levanta también una iglesia Prerrománica -, y que continúa por Proaza y Teverga, para finalizar en Quirós. Santo Adriano es también referencia del desfiladero de las Xanas, que se prolonga hasta Pedroveya en Quirós, municipio éste último que fue pionero del turismo rural en el núcleo de Llanuces y que es referente del mundo de la escalada con la escuela de El Llano. En el entorno de la Senda del Oso es clave también Proaza, cuya antigua capital, Bandujo, es uno de los pocos pueblos medievales que se conservan en Asturias y es una prueba del ‘tráfico' y flujos humanos que se movieron entre Asturias y la Meseta en esa etapa de la historia.

Los osos pardos son también ‘vecinos' del Camín Real de la Mesa. Teverga y Somiedo son dos grandes manchas oseras, donde esta especie autóctona nace y crece en libertad, en un ecosistema absolutamente propicio para su forma de vida que pide dulces valles, bosques frondosos y algunas montañas. Somiedo, con sus valles, sus lagos, sus pueblos vaqueiros como La Peral o Perlunes, sus pueblos ejemplares como Villar de Vildas, sus brañas como La Pornacal y sus puertos como La Farrapona es un modelo de turismo ecológico y sostenible, y la vecina Teverga lo mismo, ahora también Pueblo Ejemplar, exhibe orgullosa su Parque de la Prehistoria, Cueva Huerta, la Colegiata de San Martín, los abrigos rupestres de Fresnedo, y tantas brañas, montañas, minas y puertos, sobretodo el de Ventana, que ha sido conexión histórica con la Meseta.

Diez concejos, entre los cuales se encuentran algunos de los de menor extensión de toda Asturias, componen esta comarca de la zona central: Belmonte de Miranda, Candamo, Grado, Las Regueras, Proaza, Quirós, Santo Adriano, Somiedo, Teverga, y Yernes y Tameza.

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